La jueza y los guardias civiles que investigan el caso inspeccionaron el lunes la casa incendiada
03 nov 2010 . Actualizado a las 10:45 h.Carmen Reboredo Lalín, a la que se le imputa el asesinato de su hija, Sonia Mouriño, y un presunto delito de incendio en el que perdió la vida Amador Fernández Quinteiro, fue trasladada a primera hora de la tarde de ayer desde urgencias del Clínico de Santiago, donde permanecía custodiada por la Guardia Civil, hasta el vecino hospital Gil Casares. Allí quedó ingresada. El centro cuenta con una unidad de psiquiatría donde le pueden proporcionar la atención y los cuidados médicos que necesita.
La mujer se encuentra todavía en estado de shock y no es consciente de lo que le está ocurriendo. El domingo, por consejo de su letrada y dado su estado psicológico, se acogió al derecho a no declarar. Las autoridades judiciales le leían por la tarde el auto que decretaba su ingreso en prisión y los delitos que el fiscal le imputa, los mismos que a su esposo, José Mouriño, encarcelado poco antes.
El lunes por la tarde, la jueza y la Policía Judicial de la Guardia Civil se desplazaron a la casa del matrimonio en Barcia para realizar una inspección ocular. Durante unas tres horas, según los vecinos, estuvieron mirando y recorriendo cada estancia de la casa incendiada y midiendo la fosa, y ayer la Guardia Civil se volvió al lugar para interrogar más tarde a familiares.
De momento la jueza no tomó declaración a la madre de Carmen Reboredo, Erundina Lalín Reboredo, que permanece ingresada junto con su hijo Manuel, en la residencia de mayores Nosa Señora das Dores, de Lalín. La anciana defiende a su yerno, que la avisó del incendio en un intento de que ella y su hijo salvasen la vida, y aunque está bien desconoce lo que pasó con su nieta Sonia y con Amador, el octogenario que murió en el incendio.
Familiares de la imputada por el crimen ya hablaron con la abogada de oficio designada por el juzgado el domingo y estudian contratar a un letrado que asuma la defensa, después de saber que el deseo de la abogada actual es renunciar al caso.
Por su parte, la familia de Mouriño se interesó por la situación de Carmen, a la que califica de excelente persona. Los hermanos de José Mouriño se ocupan estos días de la explotación vacuna, en la que ya hubo que sacrificar una res, y el domingo varios primos arreglaron tuberías quemadas y que impedían el paso del agua al establo. El sábado la familia fue a verlo al cuartel, pero no se lo permitieron.