Baiona invita al sector privado a invertir por la acuciante escasez de recursos
GALICIA
Baiona palía su estrecho margen para invertir con fondos propios abriendo a la iniciativa privada la creación y prestación de servicios a los ciudadanos. Las arcas municipales dan para poco más que pagar los salarios de los empleados municipales y afrontar los gastos corrientes. Es uno de los casos más llamativos en Galicia. El presupuesto de este año asciende a 8,1 millones, de los que el 43% se emplean en gastos de personal y un 40% en los corrientes. Las inversiones ascienden a 759.969 euros, el 9,28%. El alcalde, Jesús Vázquez Almuíña, afirma que la limitación inversora no es producto de los gastos de personal, sino de la disminución de los ingresos corrientes debido a la crisis económica, aunque mantienen la capacidad recaudadora.
A pesar de este panorama, las autoridades locales esperan contratar este año las obras de la primera piscina con spa municipal. Hace años se dieron cuenta de que si no tenían fondos para crear infraestructuras, lo mejor sería abrir paso a la iniciativa privada. Así, consiguieron dotar al municipio de un párking de 600 plazas en el centro urbano. Ellos cedieron el terreno, lanzaron la propuesta y después eligieron el proyecto que les pareció más interesante. La concesionaria rentabiliza ahora la construcción de las instalaciones, mientras el Ayuntamiento ha solucionado un problema de falta de plazas en el centro de la villa sin que le haya costado un euro.
Y con el futuro complejo termal quieren hacer lo mismo. En 1999, la Xunta hizo la piscina de Nigrán, pero eran otros tiempos de bonanza económica. Ahora hay que tentar a las empresas, ponerles el caramelo en la boca, y por eso, con el apoyo de la Diputación Provincial de Pontevedra, han costeado la redacción del proyecto y un estudio de mercado que demuestra que la iniciativa sería rentable.
Bajos niveles de deuda
Gracias en parte a esta política, las arcas municipales consiguen mantener uno de los niveles de endeudamiento más bajos de la provincia, que es de un 11,9%. Pero esta estrategia de asociarse al capital privado en beneficio público también comporta sus riesgos.
El gobierno municipal adjudicó en el año 2007 a una constructora privada la creación de un edificio de viviendas de promoción en la parroquia de Sabarís. La crisis se le echó encima y la empresa no realizó las obras. Ahora, el Ayuntamiento deberá recurrir a un crédito de 280.000 euros para recuperar la parcela que le vendió a la concesionaria con el fin de que no muera el proyecto.