Investiga el tercer fuego en el local, que está implicado en la trama de los burdeles de Lugo
31 ago 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Los bomberos que acudieron al club Eros de Lugo para sofocar los dos fuegos que se produjeron en el transcurso del pasado mes de junio, no hallaron ninguna bombona de butano en el interior de las instalaciones. De ser así, la hubieran retirado dado el grave riesgo que suponía. Por eso, apenas quedan dudas de que en la mañana del pasado domingo intentaron volar el establecimiento que fue precintado como consecuencia de las investigaciones que se llevan a cabo en el marco de la operación Carioca.
La policía mantiene abierta una investigación por lo ocurrido. El domingo fueron recogidas diversas muestras en el lugar de los hechos y la bombona, que fue sacada del interior del recinto por los bomberos, fue objeto de una inspección ocular que se complementó con un reportaje fotográfico.
La bombona, de estar previamente en el prostíbulo, no solo no hubiese sido sacada en su momento por los bomberos, que además entraron para apagar el primer incendio por esa zona, sino que sería robada por las numerosas personas que a lo largo de los últimos meses accedieron al recinto después de reventar las cancillas de entrada y las puertas laterales del club que se encuentra en Garabolos en una de las márgenes de la N-VI.
Los autores de los hechos violentos de que es objeto el inmueble del burdel clausurado quieren a toda costa que nada quede a salvo en el interior del mismo. Ahora pretenden deshacerse de un adosado de la planta baja. La caldera de la calefacción, que todavía sigue teniendo combustible (media carga) está entre los objetivos de los saboteadores.
¿Qué tipo de pruebas quieren borrar? Esa es una pregunta de difícil respuesta, por ahora. Los encargados de la operación no tienen, al parecer, muchas dudas de que la trama que desbarataron tenía algo que esconder en este establecimiento que, por cierto, funcionó a nivel administrativo de forma totalmente anárquica. Ni licencia de apertura, ni de actividad, ni absolutamente ningún control por parte de los organismos de las medidas de seguridad con las que contaba. Tampoco disponía de seguro que cubriese los mínimos riesgos.
Al misterio de lo que ocurre con el Eros hay que añadir todavía más incógnitas. ¿Por qué no prendieron fuego al Queens de O Ceao que era el centro de operaciones? En este establecimiento sí había pruebas que borrar. La jueza, en su momento, ordenó establecer turnos de vigilancia de 24 horas.
Las investigaciones están abiertas. La instructora y su equipo apenas descansan, entre otras razones, porque el tiempo en esta operación juega totalmente en su contra.