El profesor que mató a su mujer en Lugo intentó deshacerse del cadáver y cambió la cerradura

La Voz LUGO/LA VOZ.

LUGO CIUDAD

Ayer reconoció el crimen ante la jueza, que lo envió a la cárcel de Bonxe

31 ago 2010 . Actualizado a las 09:14 h.

El profesor de Química lugués que en la madrugada del pasado jueves supuestamente acabó con la vida de su esposa, dándole cinco golpes con la parte roma de una macheta de cocina, está en la prisión de Bonxe desde media tarde de ayer. Juan Carlos Pernas Díaz, de 42 años, prestó declaración ayer durante unas tres horas ante la jueza responsable de Violencia sobre la Mujer, Estela San José, el fiscal y el abogado defensor. Reconoció los hechos y alegó en todo momento que no hubo premeditación por su parte. Reaccionó así, según la versión que ofreció, debido a una ofuscación temporal por la situación que atravesaba con su pareja.

Los hechos relatados por el profesor no coinciden con los trazados por los datos obtenidos en las investigaciones. Juan Carlos, después de haber supuestamente matado a golpes a Montserrat Labrada Campos, intentó a toda costa deshacerse del cadáver. Sin embargo, no lo consiguió y, sobre la marcha, tuvo que ir cambiando sus planes.

Según todos los indicios, después de ver que su esposa estaba muerta tendida en la habitación, envolvió su cuerpo en una sábana y trató de meterlo en una bolsa con la finalidad de transportarlo a otro lugar. La tarea era muy complicada y en algún momento se dio cuenta de que no podía llevarla a cabo. Fue entonces cuando optó, según la pesquisa, por cambiar de táctica y buscar coartadas como, por ejemplo, decir a los servicios de emergencia del 112 que su esposa no respondía a sus llamadas y que podía hallarse malherida en el interior del piso, al que no lograba entrar porque las llaves se habían quedado puestas por dentro.

A la vista de que no podía ocultar el cadáver, optó por recoger las pruebas del crimen y meterlas en bolsas. En vez de salir a la calle y guardarlas en su coche, lo que hizo fue usar el vehículo de ella, que estaba aparcado en el garaje del edificio número 9 de Carlos Azcárraga.

Bolsas y guantes de látex

La premeditación parece que marca la actuación llevada a cabo por él. Según algunas fuentes, no solo compró bolsas grandes para meter el cuerpo de su esposa, sino que también adquirió guantes de látex para no dejar huellas en los objetos que manipuló en la noche del jueves y la madrugada del viernes.

Todos esos supuestos preparativos se complementan con otro aspecto que da más fuerza a las tesis de los investigadores de que este profesor pretendía deshacerse del cuerpo. Se trata del cambio de cerradura de la puerta de la vivienda. No pudo precisarse el momento en que llevó a cabo esta tarea, pero la pesquisa la atribuye a que pretendía que los padres de ella no pudieran entrar en el piso.