El cadáver de la auxiliar de enfermería de la unidad de cuidados intensivos del Hospital Xeral de Lugo no presentaba heridas causadas ni por armas blancas ni tampoco de fuego. Montserrat Labrada supuestamente murió a golpes. A lo largo de la mañana entre los vecinos del barrio del Sagrado Corazón circuló el comentario de que la víctima había sido acuchillada; sin embargo, se trataba de un apunte totalmente erróneo.
Los datos que pueda revelar la autopsia del cuerpo parece que van a ser claves para despejar muchas dudas que había ayer en torno a este caso de violencia machista. Podrá saberse con exactitud la hora en que ocurrió la muerte y, sobre todo, cómo pudieron producirse los golpes que le ocasionaron el fallecimiento; si este fue instantáneo o si, por el contrario, la mujer quedó agonizante en la habitación durante algún tiempo.
Dormida
Lo que sí parece claro es que Monserrat fue atacada cuando estaba dormida. No tuvo tiempo a oponer reacción alguna. Según diversas fuentes, la autopsia le fue practicada a la enfermera lucense ya en la jornada de ayer. Por el momento, no han trascendido los resultados que fueron enviados al Juzgado de Violencia sobre la Mujer, que se encarga del asunto. Los familiares de la víctima esperaban la llegada del cadáver a la localidad de Castro Ribeiras de Lea, donde residían sus padres, y estaba prevista para las últimas horas de la tarde de ayer.
Montserrat es hija de lucenses emigrados en Cataluña de una parroquia del concello de Pol -mismo origen que Juan Carlos Pernas-. Ella nació en Barcelona hace 43 años, pero volvió a Lugo poco antes de casarse con el profesor. Fruto del matrimonio nacieron dos niños, de diez y doce años, que hicieron la primera comunión conjuntamente el pasado año.
Los pequeños se hallaban en casa de los padres de Juan Carlos, en Pol. Los había llevado él mismo la pasada semana, según algunas referencias, porque la vivienda acogió la celebración familiar de los 50 años de casados de sus abuelos.