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«Levantaron la barrera del cuartel creyendo que éramos policías»

Emiliano Mouzo? / ?Luis Núñez

GALICIA

La comparsa de falsos agentes que «patrulló» un barrio de A Coruña ganó un concurso de disfraces en Ferrol horas después de tener que pasar por comisaría

18 feb 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Su disfraz era tan bueno que muchos los confundieron con agentes de verdad. Una comparsa cuyos componentes se vistieron de policías nacionales causó el martes el asombro entre los vecinos del barrio coruñés de la Sagrada Familia. Muchos pensaron que se trataba de una operación especial o que su presencia obedecía a que se habría perpetrado un atraco en la zona. Hasta que llegó el 091, esta vez el verdadero y, tras identificarlos, los llevaron al cuartel de Lonzas, donde fueron obligados a retirar los rótulos de su furgoneta, ya que eran casi exactos a los oficiales y podían provocar confusión e incluso algún incidente.

Para muchos, la aventura habría acabado aquí. Pero esta unidad no se dio por vencida y decidió seguir adelante con su misión, que no era otra que la de participar en un certamen de carnaval en Ferrol. Si no había furgoneta, bien valdría una unidad canina. Así, echaron mano de un perro pastor alemán adiestrado en las mejores escuelas -la casa de su propietario, uno de los agentes ficticios-, donde se le enseñó a jugar y hacer felices a los más pequeños, y a los que no lo son tanto. Con él la unidad estaba completa y partieron hacia Ferrol.

Su perseverancia obtuvo recompensa. La comparsa, que se presentó como Los hombres de Paco , fue todo un éxito. Con su actuación lograron detener durante un buen rato las preocupaciones de los asistentes y se incautaron de un buen botín de sonrisas que les sirvió para ganar el primer premio en la modalidad de grupos de tres a diez personas.

Dos aspirantes a policías

Javier Pena, uno de los integrantes de esta comparsa, habló ayer en el programa Voces de A Coruña , de Radio Voz. Pena aclaró que la inmovilización de la furgoneta y la obligación de retirar los rótulos «no se debió a ninguna denuncia». Fue una actuación diligente de las patrullas del 091, que sospecharon del vehículo cuando estaba aparcado en la ronda de Outeiro.

Pena recuerda el nacimiento: «Fue hace cuatro años, cuando dos de nuestros amigos, aspirantes a policías nacionales, quisieron recrear lo que les gustaría hacer en el futuro». Entraron en Internet y compraron los uniformes: «Y solo el pantalón, la casaca y el chaleco nos costaron unos 150 euros». Los complementos, las botas, las boinas, las rodilleras, los escudos, «cuestan sobre 140 euros», mientras que la pistola se eleva a 90 euros y el fusil de asalto alcanza los 180. Recuerda Pena que son armas de aire comprimido, «pero siempre van descargadas y les sacamos las baterías eléctricas que permiten su funcionamiento». Faltaba el vehículo, «y no era cuestión de comprarlo». Optaron por el alquiler, «que ronda los 400 euros».

Javier aseguró que siempre obtuvieron permiso «verbal», que pedían en el cuartel de Lonzas: «Un año llegamos con la furgoneta rotulada y disfrazados, y el agente de puerta, creyendo que éramos de los suyos, nos levantó la barrera». En ocasiones aparcaron al lado de vehículos oficiales en zonas de botellón. «La gente no hacía caso a los polis de verdad; nosotros les pedíamos la identificación y los menores se escapaban», dijo.