Guillermo (22 años) ve por primera vez el final de la carrera. Aún le quedan diez asignaturas, pero se ha matriculado en todas y confía en agarrar su licenciatura este año. Será abogado y dejará las aulas para afrontar un mercado laboral sin duda más duro que los áridos textos con los que ha tenido que lidiar estos años: «Encontrar empleo va a estar bastante complicado. La gente que conozco que ha empezado a trabajar en despachos está sin cobrar. Ya sabes, adquiriendo experiencia». Así que nuestro universitario, de momento, solo tiene asignaturas en la cabeza. «Prefiero ir poco a poco», dice, mientras dedica algo de tiempo a preparar alternativas: «Es posible que haga algo orientado hacia el derecho deportivo». Un máster, otra prórroga entre la formación y el empleo.
-¿Cómo te ves en el futuro cercano?
-En los juzgados, ejerciendo de abogado y pudiendo vivir sin lujos, pero sin pasarlo mal.
Expectativas modestas que, en cualquier caso, no se concretarán durante este 2010 en el que Guillermo, que saldrá de la universidad sin verse afectado por el plan Bolonia, debe levantar diez asignaturas. De momento, vive con sus padres, que, según dice, no se han visto especialmente afectados por la recesión. Así que no se queja mucho del 2009: «No estuvo mal».
De lo que está seguro es de que, cuando al fin le toque ganarse la vida en los juzgados, la situación de agotamiento que ha llevado incluso a las huelgas de jueces, no habrá cambiado mucho: «Está claro que la Justicia es lenta y le faltan medios». Guillermo acabará este año de prepararse para contribuir a que mejore. Seguirá creciendo, aunque a un ritmo menor. Crecimientos por debajo del 2,5 no garantizan empleo y la mejor predicción apunta a una recuperación de solo medio punto.