El Consello Consultivo, la Universidad y «probablemente» una fundación son las opciones del ex presidente
17 sep 2009 . Actualizado a las 02:04 h.El futuro del ex presidente de la Xunta sigue siendo una incógnita, pero a falta de soluciones desde el propio Partido Socialista, Emilio Pérez Touriño baraja las suyas: el Consello Consultivo, la vuelta a la Universidad y «probablemente» el impulso de una fundación. Con todo, advierte: «Ireime do Parlamento cando me pete irme, que ao mellor é dentro dun mes».
Todo empezó la noche de la derrota electoral. A las pocas horas de anunciar su dimisión como secretario xeral del PSdeG, una cualificada dirigente de su partido le pregunta si va a dejar el escaño. El recado estaba dado y, desde aquel momento, el dimisionario jefe del PSOE gallego tuvo un problema añadido. Lo que menos esperaba de sus correligionarios era que su máxima preocupación fuera si se iba o no para casa.
«Te lo digo por razones organizativas, por saber si corre la lista del Parlamento», le espetaron a Touriño, según fuentes de su entorno, porque, a día de hoy, no se prodiga en explicaciones. El ex presidente evidencia que la manija para dejarlo la controla él, convencido de que su situación es la propia de alguien que ha perdido, asume la responsabilidad de dimitir y dar la cara en el Parlamento gallego. «Ireime cando encontre que a normalidade se ten cumprido», apostilla.
Touriño sostiene que la gestora del PSdeG «non comprendeu no seu momento» su decisión, pero se muestra convencido de que su actitud «é boa para o partido e para a democracia». Que lo hayan dejado otros como Sevilla, Solbes o, más recientemente, Molina, no guardaría relación con el asunto. «Non quero causar danos e prexuízos a ninguén, son amigos, fan o que estiman e o tiñan previsto», puntualiza el ex presidente de la Xunta.
El diputado Touriño vive prácticamente en su despacho del Parlamento, en donde mantiene una intensa colaboración con la ex conselleira de Política Territorial, María José Caride, y el ex portavoz parlamentario, Ismael Rego. Advierte que va al hemiciclo a «aplaudir» a su gente, «a un portavoz e as medidas que se me demanden, e non teño por que marchar como se tivera metido a man na caixa».
En el grupo no le dan cancha. Sus contactos con el partido, más allá del cortés acercamiento mediático a Pachi Vázquez, son casi nulos. La relación entre Touriño y Zapatero es glacial. El ex presidente admite que no ha vuelto a verlo desde el congreso del 25 de abril, donde el inquilino de la Moncloa lo confortó con una esquiva palmadita en la espalda. No ha habido, por medio, teléfono, ni invitaciones, ni salutaciones de cortesía, ni mensajes por persona interpuesta. Y en el grupo parlamentario no tienen atribuciones para él, entre otras cosas, porque lo que se espera es que dimita.
Ha sonado para senador, para presidente de una fundación de ideas, una suerte del think tank del PSdeG, que no ha fraguado todavía, y hasta para embajador en Lisboa, aunque la brújula diplomática ha señalado finalmente a otro ex secretario de Estado.
Touriño no tiene fecha para incorporarse al Consello Consultivo de Galicia, porque está en excedencia en la Universidad. Una prerrogativa automática que se activa cuando se demanda para ocupar cargos públicos, en este caso, el de diputado. Esto supone que no corran las agujas a la hora de incorporarse en plazo al Consello Consultivo. Entretanto, el ex presidente pone lupa a los resultados electorales: «Socialistas e nacionalistas sacaron o 47,8% dos votos e o PP o 47,7%, e con este resultado teñen un deputado máis: non teño que escaparme do país, nin do Parlamento nin de ningún sitio», concluye.