La Xunta aspira a captar para Galicia durante el 2010 a diez millones de visitantes y 250.000 peregrinos, un 38,9% más que en el anterior período jubilar, el del 2004, cuando se batió el récord de afluencia en el Camino de Santiago. ¿Dispone su red de albergues de capacidad para absorber tamaña demanda? No, como reconoce el propio gerente del Xacobeo. No cuenta ahora con cuartos suficientes para eso, ni tampoco lo hará en el futuro próximo, cuando dentro de unos meses las 4.123 plazas actualmente habilitadas en más de 60 hospedajes públicos aumenten, gracias a la apertura de nuevos edificios, hasta 4.500.
«Estamos intentando poner en marcha, dentro de nuestras limitaciones económicas, el mayor número de centros posibles, pero no bastarán», admite Ignacio Santos. De modo que él y su equipo, en una solución ya ensayada hace un lustro, emprenderán en septiembre negociaciones con el Ejército de Tierra con el objetivo de que instalen entre abril y octubre grandes tiendas de campaña que, en su conjunto, incrementen provisionalmente en un millar la oferta de camas. ¿Dónde? «En aquellos puntos más críticos de la ruta. ¿Que cuáles son? Para eso hemos encargado un riguroso estudio de localizaciones, pronto se sabrá», responde. Asimismo, promete «prestar apoyo» a los ayuntamientos para que en verano transformen varios de sus polideportivos en albergues.
Sopesa cobrar un 33% más
En paralelo, la Administración va a lanzar un programa de voluntariado que le permita, sin contratar a cientos de profesionales, «potenciar la atención al peregrino, auxiliar a los hospitaleros y mejorar los servicios tanto informativos como asistenciales». El plazo de inscripción para los interesados empezará el mes que viene, con dos de retraso, cuando el Gobierno de Feijoo también deberá resolver otra disyuntiva: optar entre congelar la tasa por pernoctación en su sistema de alojamiento para romeros (tres euros) o bien encarecerla de 50 a 100 céntimos, o sea, hasta un 33,3%.
«Tanto en esto como en gestión de espectáculos y captación de patrocinios vamos más avanzados que en el 2004», defiende Santos frente a quienes lo acusan de improvisación.