Ahorrar recursos también es mimar el sector público

E. Á.

GALICIA

29 ago 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

La privatización de la sanidad ha sido siempre una de las sombras que acompañan a cualquier Gobierno de derechas. Desde que el PP ganó las elecciones esa sospecha ha vuelto a crecer entre oposición y sindicatos, sobre todo teniendo en cuenta que la titular de Sanidade, Pilar Farjas, defendió siempre la utilización de todos los recursos sanitarios de la comunidad, sean públicos o privados.

Con el anuncio de la supresión de las peonadas vuelve a surgir con fuerza esta posibilidad. De momento, Feijoo ha congelado las partidas para los conciertos y las clínicas privadas aseguran que la actividad que tienen es la habitual o incluso menor a la de otros años. Cierto es que una congelación del presupuesto en un momento de decrecimiento económico supone un incremento, ya que no se adecúa el montante al IPC -que baja- pero las clínicas privadas tampoco dan palmas respecto a sus perspectivas futuras.

Si la nueva Administración asegura que hay disfunciones en las llamadas peonadas, los responsables de centros sanitarios privados aseguran que ha habido una «auténtica perversión». Es más, dicen que el coste por el mismo proceso de una autoconcertación triplica al de la privada. La propia Administración sanitaria reconoce oficialmente que el coste de la peonada es superior al de la concertación, pero hacer una comparativa es más que complicado, porque no hay una lista de tarifas de las autoconcertaciones.

Los costes

Algunos profesionales cifran la hora de trabajo a cien euros en actividad extraordinaria. Claro que hay que sumar el coste de todos los profesionales que intervienen en ella, las instalaciones y el material, así como la estancia del paciente. En las tarifas publicadas en agosto del 2008 se cifraba en 470 euros el día de hospitalización en un centro público. En uci o reanimación, mil euros. Un centro privado en A Coruña cobra menos de 800 euros por todo el proceso de una hernia -profesionales, instalaciones y estancia.

La eficiencia de los hospitales públicos, sobre todo de alta especialización, se basa en su capacidad para hacer operaciones de calado, que nunca podrían realizarse en un centro privado. En las intervenciones de corta estancia se pierde eficiencia -hay que sufragar costosas instalaciones en operaciones que no requieren tanta especialización-. El sistema público sanitario español es un tesoro que debe mimarse a toda costa. Que operar una catarata mediante peonadas cueste el triple que en una privada no es cuidar el sector público.