Una familia muy celosa de su intimidad

E. M.

PONTEVEDRA CIUDAD

29 may 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

A los vecinos de la casa y de la calle donde vivía Miguel Ángel Vilar, un marinero nacido en Pontevedra y jubilado, y su esposa, María Teresa Sola, les sorprendió el crimen, aunque no se mostraron conmocionados.

La extrañeza de los hechos para el vecindario la explican los residentes en la zona al considerar a la pareja como «dos personas muy normales», a las que incluso se solía ver paseando por la zona. Siempre iban cogidos de la mano, «como unos novios adolescentes», recordaba un residente de la zona.

Tanto las personas más cercanas al matrimonio como fuentes policiales indicaron que no se conocía ningún episodio de malos tratos ni denuncias referentes a este aspecto. Los vecinos del inmueble donde residía la pareja manifestaron que jamás, en los treinta años de convivencia, oyeron una sola discusión más allá de las normales que puede tener cualquier pareja.

Sin embargo, coinciden todos en señalar que tanto Miguel Ángel Vilar como su esposa, María Teresa Sola, eran una pareja extraña, y quizás la más rara era la mujer. Dicen que nunca entablaban conversaciones con ellos, y que incluso había días que saludaban y otras veces ni tan siquiera eso. También recuerdan que Miguel Ángel era un gran deportista. De hecho, él usaba habitualmente la pesa que acabó con su vida.

Correo

Ayer se conoció que la mujer tenía una amiga que le retiraba el correo del buzón. Supuestamente, esta medida era para evitar que su marido conociese los extractos bancarios, ya que, según cuentan algunos conocidos, María Teresa le compraba muchas cosas a su hija, y «gastaba dinero por encima de sus posibilidades».

Sus vecinos también aseguran que su hija no los visitaba regularmente, aunque el pasado miércoles estuvo hablando sigilosamente con su madre en el portal, y una de sus vecinas le pudo escuchar la frase: «Y estará él ahora en casa».

María Teresa Sola llevaba ya unos quince días aireando el estado anímico de su marido. Decía de él que se encontraba muy deprimido. También que no le hacía ni el más mínimo caso, y que su intención era llevarlo a un médico, pero que él se negaba.