Alberto Méndez, a sus 16 años, ya ha tenido que enfrentarse a la pérdida de cinco compañeros próximos. El último y el más cercano hace poco más de un mes. Su amigo Brais Pombo García encontró la muerte contra un muro de la carretera que va a la playa de Razo, el 22 de febrero, con solo 20 años.
Alberto asegura que en su grupo la memoria de Brais sigue muy presente. «Desde que estamos sen el non é o mesmo. Fáltache ese sorriso porque era un rapaz moi alegre que sempre tiña ganas de festa e de estar con nós», comenta. Tratan de sobreponerse y evitan por todos los medios posibles tratar el tema, pero «por unha cousa ou por outra sempre sae».
En la pandilla de amigos que se reúnen habitualmente en la cafetería del padre de Alberto quedó un profundo pesar que todavía hoy ronda las cabezas de los chavales para colarse en las conversaciones. Según dicen, al margen del exceso de velocidad y el cúmulo de infortunios que desencadenaron la tragedia, la atención médica que recibió el accidentado podría haberlo salvado si se hiciera correctamente. «A ambulancia tardou máis de 45 minutos en chegar. Os que o atenderon non sabían qué lle facer. Puxéronlle a mascarilla mal e non podía respirar, pero non te podes plantear o porqué do que pasou, o feito feito está e só che queda acordar del e seguir adiante», lamenta Alberto.
Brais era un gran aficionado a las carreras. Apuntaba muy buenas maneras como piloto. Disfrutaba viendo pruebas de rali y competiciones en circuito. En el último autocrós de Arteixo sus amigos y, en especial el campeón carballés Sergio Cancela, decidieron rendirle un particular homenaje. Después de clasificarse para la final se hizo rotular en el cristal trasero de su coche un lema en recuerdo del joven fallecido. Tras lograr la victoria de su categoría con un amplio margen sobre el segundo clasificado se dirigió a los padres de su amigo, que se acercaron hasta el circuito y les entregó el trofeo logrado.