Sesenta fenómenos adversos, desde mar de fondo a nieve y lluvia, prueba de una gran variabilidad

La Voz

GALICIA

08 feb 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Unas temperaturas medias más bajas de lo habitual no convierten a enero en un mes excepcional, ya que ha habido meses en los que los termómetros han bajado incluso más. Sin ir más lejos, los años 2006 y 2003 marcaron cifras que se quedaron por debajo de las de este año.

Pero lo que sí ha hecho de enero del 2009 un mes que se sale de lo normal en cuanto a meteorología, sin contar el paso del ciclón extratropical Klaus, es la gran acumulación de fenómenos adversos. A lo largo de todo el mes, MeteoGalicia emitió avisos por estos fenómenos en 17 de los 31 días, que se dieron con una especial profusión en la penúltima y última semanas. En total, el número de adversos rondó los sesenta. La mayoría fueron por mar de fondo, seguidos de mar de viento, viento, nieve y lluvia. Un buen número daban aviso de situaciones de alerta amarilla, pero también se dieron casos de alerta naranja e incluso roja, sobre todo en la tercera semana del mes.

Todas las causas posibles

Además de la inusual cantidad de fenómenos adversos que se concentraron en enero, otra circunstancia que llama la atención es que se dieron por casi todas las causas posibles, desde lluvia y viento, hasta situaciones de mal tiempo en la costa, como el mar de fondo y el mar de viento, que tuvieron amarrada la flota un buen número de días seguidos, lo que tuvo como consecuencia un desabastecimiento temporal de pescado en lonjas y mercados. No suele ser habitual que se dé la coincidencia de tantos adversos tan variados, y menos en períodos de tiempo tan concretos, como ocurrió entre los días 18 y 20, o en las tres jornadas finales de enero. Para estas fechas se llegaron a concentrar hasta cinco alertas.

Además, los días que rodearon el paso del Klaus también estuvieron marcados por la inestabilidad, lo que de algún modo potenció los efectos de la borrasca, cuyo origen se encuentra en un proceso de ciclogénesis explosiva. Se formó al noroeste de las Azores en la madrugada del 23, para situarse muy cerca de Galicia en la medianoche de ese día. En tan solo 24 horas había pasado de 1010 milibares a 970, lo que, unido a lo cerca que pasó de la costa gallega, lo convirtió en algo excepcional.