El municipio ourensano de Bande tiene un par de particularidades. La primera es que tiene más electores fuera que dentro de Galicia (1.942 emigrantes frente a 1.922 residentes). La segunda es que tiene un concejal con que reside permanentemente en Argentina y que solo se dejó ver por el pueblo una vez desde que resultó elegido, en mayo del 2007.
El edil en cuestión en Alfredo Enríquez Badás, que siendo muy niño dejó su tierra natal para embarcar en el Cabo de Hornos , un buque de pasaje, rumbo a Argentina. Corría el año 1958 y se acababa también la época de los trasatlánticos repletos de emigrantes gallegos.
Enríquez Badás, casado y con cuatro hijos, se forjó en la emigración como la mayoría, a fuerza de mucho trabajo, y llegó a convertirse en todo un cirujano plástico, profesión que abandonó tras arreglarle la cara a alguna que otra dama. Episódicamente participó en la directiva del Centro Galicia de Buenos Aires, en cuyas actividades intervenían sus hijos, e incluso hay quien lo vincula con labores gubernamentales en la provincia bonaerense.
Surgido de la nada
Como salido de la nada, y sin apenas implicación en el asociacionismo gallego de la emigración, Enríquez Badás emergió entre la colectividad al ser elegido concejal en Bande, justo después de que la anterior alcaldesa, Ana Belén Vázquez, cambiase su puesto por el de diputada, dejando a su esposo, José Antonio Armada, el bastón de mando municipal y permitiendo que Enríquez se convirtiera en edil a 10.000 kilómetros de distancia.
La labor profesional del dirigente popular gallego-argentino está vinculada a una empresa consultora de servicios sanitarios. El presidente de la Diputación de Ourense, José Luis Baltar, le echó el ojo para no perder comba frente al PSOE en la emigración y así nacieron de la nada entidades como la Casa de Ourense, el trampolín que llevó a Enríquez a ser candidato autonómico y a coordinar la campaña electoral del PP en el país austral.