El candidato del BNG a la presidencia de la Xunta, Anxo Quintana, anunció ayer que si su partido no mejora los resultados de las elecciones autonómicas del 2005 asumirá sus responsabilidades. Al ser preguntado si dimitirá en caso de que el PP alcance la presidencia de la Xunta, Quintana respondió: «Todos tenemos que estar dispuestos a asumir nuestras responsabilidades. Para bien y para mal. Todos tenemos esa responsabilidad».
Y al repreguntársele directamente si dimitiría en caso de que Feijoo sea presidente de la Xunta, contestó: «Vamos a llegar a ese momento, pero desde luego lo que es evidente es que si después de gobernar tres años y medio y con unas buenas perspectivas el BNG no sube en votos, yo creo que no debemos medir nuestra perspectiva política por lo que le pase a otros, sino por lo que nos pase a nosotros. Y por lo tanto, si después de tres años y medio de Gobierno y una buena perspectiva electoral el BNG no sube en votos ni escaños, es evidente que el BNG tendrá que hacer una reflexión y yo el primero, claro. Y tendré que asumir las responsabilidades que conlleve eso, claro».
En todo caso, afirmó que los sondeos no van por ese camino. «En las encuestas creo poco», dijo, pero añadió que la tendencia indica que el PP «no tiene ninguna posibilidad de gobernar». Esos estudios explican también, según Quintana, que el BNG «es la fuerza política en ascenso» y que el PSOE obtendrá «un resultado similar al que ahora tiene». «La única incógnita de estas elecciones-dijo- es saber cuánto va a subir el BNG».
El candidato del Bloque ironizó sobre el escándalo de espionaje que afecta al PP y su influencia en Galicia. «Con todo esto que se ha montado con el espionaje en Madrid ya es casualidad que la campaña del PP tenga el eslogan de Feijoo 009. La verdad es que el que realizó la campaña no estuvo especialmente afortunado», señaló.
Advertencia a Citroën
Durante su conferencia, Quintana descalificó toda la etapa de Gobierno del PP y afirmó que a partir del 2005 una gran parte de los gallegos «dieron forma a su sueño más revolucionario, un modesto sueño revolucionario que es poder hacer de Galicia un país normal». Ya en el coloquio posterior, se refirió a la labor de la Administración gallega en favor de la empresa automovilística Citroën y aseguró que «no puede haber un circuito continuo de fondos financieros». Advirtió de que las ayudas deben ser para mantener el empleo de sus trabajadores y que la Xunta no va a «contribuir con fondos públicos a cuadrar resultados empresariales».
En relación a la polémica por el concurso y la adjudicación de los parque eólicos en Galicia, explicó que no teme los recursos ante la Justicia de Iberdrola y Fenosa, ya que es algo «a lo que tiene derecho todo el que se presenta a un concurso y se considera perjudicado».