El club Choco de Redondela suspendió los partidos de fútbol este fin de semana después de la muerte de un portero y de que otros tres jugadores resultaran heridos
18 ene 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Caras largas en el campo de fútbol de Santa Mariña de Redondela, donde tiene su sede el Club Deportivo Choco. Los partidos de categorías juveniles contra el Conxo y el Alondras de Cangas, previstos para esa tarde, fueron suspendidos. Otro, contra el Ponteourense, previsto para hoy, también podría ser cancelado pues el portero del Juvenil B falleció y otros tres jugadores están en el hospital. No es la primera vez que la tragedia marca a este club: hace varios años, otros dos miembros de la plantilla perdieron la vida en la carretera cuando volvían de O Porriño.
«Moralmente, estamos muy mal. Nadie quiere jugar y todos se han ido al tanatorio a dar el pésame a la familia», afirma el presidente del club José Suárez. Este agradeció la comprensión del colegio de árbitros y la Federación Gallega de Fútbol, que cancelaron los encuentros. El concejal de Deportes de Redondela, Carlos González, acudió al campo a dar el pésame.
Minutos antes de empezar el partido que nunca se jugó, la plantilla creía erróneamente que había dos compañeros fallecidos en vez de uno. Fue un benjamín quien, tras hacer gestiones por teléfono, logró desmentir los rumores de que había fallecido en el quirófano. «¡Juan sigue vivo en el hospital!», avisó.
Samuel, Sami, era el portero de los Juveniles B. Juan, Juanillo, que pudo haber perdido la pierna, es mediocentro, entrena a los benjamines y la directiva planeaba ascenderlo a la primera plantilla. Abel es defensa central del Juvenil B aunque, según comentan, acababa de ingresar en el Ejército. Cristian, Pelouro, es centro del equipo de categoría nacional.
El presidente relató que la pandilla que viajaba en el coche estaba muy unida. Samuel y Abel jugaban en el mismo equipo y habían logrado hacerse con un bajo alquilado para tener allí su punto de reunión. «Son chavales fenomenales», afirma Suárez.
Salvo Cristian, que trabaja en un comercio de utensilios de cocina, los demás son estudiantes de bachillerato. Solían reunirse para jugar al billar con otros miembros del equipo.
Los otros jugadores explicaron que Cristian llevaba el coche porque había sacado recientemente el carné. Hace un mes había cambiado el Seat Ibiza que usaba por el Golf. Al parecer, el vehículo que conducía el joven pertenece a un familiar.
Todos comentan que la pandilla tenía un sexto miembro, el hermano de Samuel, Iván, ex jugador del equipo y soldado que participó en misiones de Bosnia. «Se enteró de la noticia cuando volvió de vacaciones», afirma un compañero del equipo.
Compañeras de Alba
Samuel participaba en diversos actos culturales. En el 2007, tomó parte en el certamen de los Maios, en el que su grupo Os Promesas de Reboreda logró el primer premio por una original puesta en escena de una cosecha de maíz.
Alba, la novia fallecida de Abel, estudiaba en el instituto de enseñanza secundaria Mendiño. Varias compañeras acudieron ayer al tanatorio de Tanamañó a decir el último adiós. La funeraria se encuentra a un kilómetro de donde ocurrió el accidente. Muchas amigas, sumamente entristecidas, conversaban en corro y guardaron silencio por expreso deseo de la familia. «Su madre me dijo que no tienen previsto hacer un entierro», explicó una compañera. Al parecer, la víctima será incinerada.
El sepelio de Samuel se celebrará hoy a las 17.00 horas en la parroquia de Reboreda.