Julio Hernández Borge presentó ayer su ponencia dentro del curso de verano de la USC sobre envejecimiento que tiene lugar en Santiago. En su intervención hizo una previsión: «En el 2051 el 31% de la población superará los 65 años, frente al 21% del año 2005».
-Con estos datos, ¿los planes de pensiones privados serán necesarios?
-Cada uno tiene que planificar su futuro según sus posibilidades, de manera que quizás parte de lo que la gente gasta en ocio debería ir destinado a una pensión para el futuro. Ahora bien, el Estado no debe renunciar al sistema de pensiones.
-Para no renunciar a este sistema, ¿el retraso de la edad de jubilación es una medida a tener en cuenta?
-Será necesario retrasar el momento de la jubilación, teniendo presente una serie de cuestiones. Por una parte, hay trabajos físicos y cuyo ejercicio provoca enfermedades; en estos casos no se puede retrasar la jubilación, pero sí aprovechar la experiencia de estos trabajadores para la enseñanza. Luego tenemos un gran número de trabajos sedentarios como son los desempeñados en las oficinas. Ahí se puede retrasar la jubilación. También podemos pensar en medidas de flexibilización, de ir reduciendo poco a poco la jornada laboral antes de una jubilación plena.
-¿La inmigración ayudará a mantener el sistema de pensiones?
-Los inmigrantes solucionan el problema en parte, pero es que la estructura económica gallega no atrae a inmigrantes. En Galicia habrá ahora mismo unos 80.000, que representan una cantidad reducida si la comparamos con otros lugares de España que resultan más atractivos. Pero ellos también recibirán pensiones en su momento.