El despiste cometido por la presidenta del Parlamento, Dolores Villarino, cuando se disponía a apretar el botón acabó ayer con el blindaje del bipartito gallego, que por primera vez en los tres años de legislatura perdió la ajustada mayoría que posee en O Hórreo y que, hasta ahora, había resistido a las azarosas enfermedades de diputados del PSOE y el BNG, la muerte de familiares o las ausencias de los conselleiros con escaño. El error de Villarino, que ella rechazó rectificar, puso fin a la imbatibilidad de los socios de la Xunta, aunque las que salen ganando son las viudas gallegas, pues merced al fallo prosperó una iniciativa del PPdeG en la que se pide el aumento de sus pensiones y prestaciones para sus hijos.
La convulsa votación se produjo al cierre de la sesión matinal del pleno, a las tres de la tarde, instante en el que las pantallas electrónicas reflejaban con sorpresa que la propuesta promovida por la popular Susana López Abella para mejorar las condiciones de vida de las más de 160.000 viudas gallegas reunía 38 votos, uno más de los que posee el PP, en tanto el PSOE y el Bloque votaban en contra.
Posibilidad de corrección
«Equivoqueime de botón». De esta forma lacónica reconocía la jefa del Legislativo que fue ella quien se despistó, lamentándose además de que el incidente fuese protagonizado precisamente por la presidenta. No obstante, el portavoz socialista, Ismael Rego, se apresuró a pedir la palabra para desenredar la situación y plantear la posibilidad de corregir el voto una vez emitido, como habría ocurrido en otras ocasiones.
«Que eu saiba nunca se deu a corrección de ningún voto», terció la propia Villarino, declarando válida la votación anterior, pese a que desde las bancadas del PSOE voces como las de Francisco Cerviño, Guillermo Meijón o Laura Seara emplazaban a la presidenta a rectificar, llamamiento al que también se sumaron los nacionalistas Bieito Lobeira y Ana Pontón.
Pero Villarino no rectificó. Aun así, al reanudar la sesión plenaria tras el almuerzo, la presidenta tomó la palabra para admitir que, una vez consultados los servicios jurídicos de la Cámara, pudo comprobar que efectivamente había «precedentes» que permitieron corregir un voto emitido por el error del diputado. «Cometín varios erros», dijo Villarino sobre el incidente matinal, dando por hecho que le daba una «alegría» al PP al dar por válida la votación, pero advirtiendo de que en el futuro, en caso de error, se primará el sentido del voto del diputado.
El percance de ayer hizo añicos todas estratagemas desplegadas para mantener con mano de hierro la mayoría parlamentaria de los socios del bipartito, que en estos tres años hicieron regresar de Bruselas a un conselleiro para no perder una votación, sacaron de la cama a un diputado enfermo que no podía ni hablar e incluso provocaron que una parlamentaria tuviese que acudir al pleno minutos después de enterrar a su madre.
El hecho de que Villarino se negara a enmendar su voto pudiendo hacerlo desató todo tipo de especulaciones en los pasillos de la Cámara. Unas, las más certeras, apuntaban a que se sintió muy limitada en su actuación por ser la presidenta. Otras, las más calenturientas, veían en su proceder un mensaje dirigido hacia el PSOE, en el que la presidenta haría valer su fuerza para mantenerse en la ejecutiva del partido tras el congreso del PSdeG de finales de julio.