El presidente gallego huye, con un pequeño cambio técnico, de la trampa que acabó con el poder de Fraga
GALICIA
Si el presidente de la Xunta acaba convocando las elecciones para marzo del 2009, como dejó entrever ayer, habrá devuelto la comunidad a la normalidad de las legislaturas largas, apostando sobre seguro y conjurando de paso los riesgos que van asociados a los adelantos concebidos por un mero cálculo partidario.
El peligro acechante
Creen las mentes pensantes de Ferraz que para adelantar unos comicios hay que tener muy buenos motivos y siempre extraelectorales, de lo contrario la operación suele acabar en un estrepitoso fracaso. A Felipe González le ocurrió, en 1996. Y también a Fraga, en el 2005, cuando adelantó y perdió, entre otras razones, porque estuvo mal asesorado. Quizás por eso Zapatero y José Blanco prefirieron jugar a lo seguro, de marzo a marzo, una senda por la que también se adentra Touriño, aunque con algunos matices.
Los Orzamentos
A Touriño podrían presentársele motivos, más allá del electoral, para adelantar las autonómicas. Y una de las principales sería la imposibilidad de pactar con el BNG los Orzamentos de la Xunta -negociación que ya fue muy difícil el año pasado-, algo que complicaría el tramo final de la legislatura. Pero aunque las aguas no bajan del todo calmas por el río, el líder del PSdeG recibió garantías de Quintana de que habrá entendimiento y de que no es necesario agriar con un anticipo las relaciones entre quienes parecen condenados a seguir gobernando juntos.
Semana Santa
Con estos antecedentes, y habida cuenta de que tanto el PSdeG como el BNG prefieren que Galicia celebre las autonómicas de forma diferenciada de los demás comicios, como se hizo históricamente, a Touriño no le quedará más remedio que anticipar la cita en dos meses para no coincidir con las europeas (previstas para entre el 10 y el 14 de junio del 2009). Las opciones más a mano, por tanto, eran las últimas semanas de marzo o la primera de abril, pero esta última cae en Semana Santa.