El problema de Ricardo no es exclusivo. Hay muchos más empresarios repartidos por Galicia que han tenido que costear de sus ahorros la deficiencia de infraestructuras de la que no son responsables, si acaso, víctimas.
El ganadero de Rabadeiras habla de un carpintero de Xestoso, en Silleda, que se encontró con otra abultada factura de Fenosa cuando pidió un aumento de potencia para poder poner a funcionar sus máquinas. Cuando vio la cuenta, el ebanista se llevó las manos a la cabeza y dijo que de ninguna manera, que ni podía ni le daba la gana de pagar de su petiño ni postes, ni cables ni transformadores.
Como la necesidad agudiza el ingenio, el perjudicado de Silleda pensó, buscó y encontró la solución: un equipo electrógeno de segunda mano que pone a funcionar cuando la potencia de la que dispone se queda escasa para alimentar las máquinas. Él es un insumiso eléctrico.