El Ayuntamiento de Poio ha comunicado a las familias realojadas en Monte Porreiro y Caritel el inicio de los trámites para derribar las chabolas que reconstruyeron hace algo más de un mes en el poblado marginal. Se abre así un nuevo expediente de demolición que podría dilatarse hasta once años, tal y como ocurrió con el anterior proceso judicial que culminó en el desmantelamiento de once infraviviendas.
Los servicios urbanísticos municipales constataron la reconstrucción de al menos cuatro de las chabolas que se tiraron en el mes de noviembre pasado. La Consellería de Vivenda y el Ayuntamiento de Poio gastaron 900.000 euros para realojar a las familias fuera del asentamiento. No obstante, los gitanos alzaron con tablones y bloques de hormigón nuevas construcciones sobre los antiguos cimientos. Las chabolas les han servido, a la postre, como refugio para tres de las familias de Monte Porreiro, que tuvieron que abandonar sus pisos de realojo por la fuerte presión vecinal.
Hoteles
Los afectados pasan ahora el día en el poblado mientras acuden cada noche a dormir a hoteles facilitados por Vicepresidencia. Una de las familias se ha instalado en su antigua vivienda, la única de las once chabolas que quedó por derribar en el mes de noviembre. Cuando el Ayuntamiento de Pontevedra cortó el agua a dos de los pisos de realojo de Monte Porreiro, los gitanos acudían a diario al poblado para asearse y cocinar.
Con la reconstrucción, el poblado de O Vao recupera prácticamente la misma fisonomía que tenía antes de los derribos y frustra los resultados del plan de erradicación del chabolismo, puesto que las nuevas infraviviendas podrán ser ocupadas por los realojados o por nuevos inquilinos mientras permanezcan en pie. Para una nueva sentencia firme de derribo podría pasar un decenio.
Por esa razón, el Concello de Poio trató de incluir la chabolas reconstruidas en el anterior proceso de demolición. De esa manera, las casas se tirarían en un espacio más breve de tiempo, puesto que no sería necesario abrir otro contencioso-administrativo.
La asociación de vecinos de O Vao, que agrupa a los residentes junto al poblado marginal, solicitó al juez que adoptara esta misma fórmula, con el ánimo de no perpetuar la irregularidad urbanística.
Auto judicial
El tribunal que sigue el caso en Pontevedra emitió un auto judicial el pasado 13 de marzo en el que desestimaba la pretensión de la asociación de considerar que la anterior sentencia de derribo no fue ejecutada de manera completa en lo referente a las construcciones alzadas sobre los antiguos cimientos de las chabolas.
Fuentes cercanas al proceso apuntaron, no obstante, que el tribunal aún no se ha pronunciado definitivamente y que las partes aún disponen de tiempo para efectuar alegaciones.
Las familias realojadas aducen que, en muchos casos, las construcciones no pueden ser consideradas viviendas, sino lugares de almacenamiento de enseres, y que tienen derecho de instalar este tipo de construcciones en terrenos de su propiedad.