La familia de Jesús Ovidio Domínguez -el muxián secuestrado el lunes pasado en Venezuela- espera con ansiedad noticias del desaparecido. En el domicilio de Caracas, su mujer, Ruth Reyes, aseguraba ayer que se sentía muy mal y agradecía, con la voz rota, las muestras de apoyo recibidas desde Galicia.
La policía venezolana localizó el coche del muxián y pudo confimar la veracidad del secuestro, pero hasta ahora no hay pistas del paradero de Domínguez. Fuentes del Consulado de España aseguran desde Venezuela que se han puesto en contacto con las autoridades locales y que siguen el caso muy de cerca, pero no pudieron ofrecer más datos sobre lo ocurrido.
Solidaridad
En Muxía, donde vive la hermana de Ovidio, María Domínguez, se vive el caso con consternación. Los vecinos han mostrado su solidaridad a la familia y el Ayuntamiento de Muxía, explica el alcalde, ha brindado su apoyo para contribuir en lo posible a la resolución del caso. También la Xunta se ha puesto en contacto con los familiares para tratar de ayudar a conseguir la liberación del muxián. El hombre fue secuestrado cuando se encontraba trabajando, solo, en la pastelería de su propiedad, que está ubicada en el centro urbano caraqueño.
Los secuestradores pidieron en su primera y única llamada a los familiares un rescate de 700 millones de bolívares, unos 214.000 euros. La familia, explicaba la esposa desde Caracas, está tratando de reunir esa cantidad para lograr la liberación del empresario. Ayer todavía estaban muy lejos de hacerse con la totalidad del dinero. La mujer confía en el apoyo consular. A última hora del día esperaba ansiosa una llamada de los captores para ultimar los detalles del pago.
Jesús Ovidio Domínguez emigró a Venezuela con su padre siendo aún un niño. Hoy tiene 69 años. Se casó en Caracas y allí tuvo dos hijas y dos nietas. El muxián mantiene una estrecha relación con su familia en Portugal y Galicia. Quienes lo conocen dicen de él que es una persona muy trabajadora y de trato amable, al igual que el resto de su familia. Su hermana, María Domínguez, prefería ayer no hablar sobre el caso, siguiendo la recomendación de los servicios consulares.
La falta de seguridad en Venezuela ha llevado a emigrantes a volver a Galicia durante los últimos años. Solo a lo largo del 2007 tres gallegos fueron secuestrados allí. Además, los robos con violencia son algo muy habitual en Caracas.