A partir del 26 de septiembre el título de campeón del mundo se dirimirá en apenas un mes y medio. Ese fin de semana se celebrará el Gran Premio de Singapur, donde Alonso ya avanzó que Red Bull podría volver por sus fueros ya que es un circuito muy similar al de Hungría, donde los coches de la bebida isotónica rodaban un segundo más rápidos que McLaren y Ferrari. Precisamente el año pasado dos de los más claros aspirantes al título del 2010 se subieron al podio. Hamilton ganó la carrera con insultante claridad mientras que Fernando Alonso concluyó tercero por detrás de Timo Glock. Vettel tenía garantizado un puesto de honor hasta que fue penalizado por exceso de velocidad en el pit lane.
Dos semanas más tarde será el turno del Gran Premio de Japón en Suzuka, donde el año pasado se exhibió el joven Vettel. Ferrari intentará que se repita el resultado del 2006, cuando Alonso, entonces con Renault, ganó la carrera seguido por Felipe Massa, ya vestido de rojo. Catorce días más tarde queda la gran incógnita, el Gran Premio de Corea, cuya celebración incluso está en el aire. El Mundial del 2010 concluirá con dos escenarios de no muy buen recuerdo para Hamilton. En Interlagos (el Gran Premio de Brasil se disputará el 7 de noviembre) el inglés perdió el título del 2007 cuando lo tenía en la mano en dos lamentables maniobras, si bien un año más tarde se proclamó campeón concluyendo de forma agónica en la quinta posición. La última carrera será solo una semana después en Abu Dabi, donde Hamilton, tras salir primero en la parrilla del 2009, abandonó por una avería.