Como el «kaiser» en Ferrari, Vettel crea un clima óptimo para el trabajo diario en todas las escuderías por las que pasa
20 abr 2009 . Actualizado a las 02:00 h.«Estar a su alrededor te hace sentirte bien». La alabanza es de Gerhard Berger, jefe de Vettel en Toro Rosso antes de la promoción del joven piloto a Red Bull. Además de su calidad como piloto, en los boxes de la fórmula 1 valoran especialmente el clima que crea Sebastian en el trabajo diario. De ahí las comparaciones con Michael Schumacher. Salvando las distancias, Vettel puso a funcionar la cantera de Red Bull como en su día Schumi lideró el despertar de Ferrari. El contacto telefónico con el heptacampeón retirado es constante, unas llamadas especialmente valiosas para un joven piloto que ha optado por moverse en la fórmula 1 sin la figura de un mánager.
Vettel es un precoz en el circo de la fórmula 1. Nació en la localidad germana de Heppenheim cuando al Muro de Berlín solo le quedaban dos años en pie y tiene en su poder varios récords de juventud. Enumeremos: en ganar un gran premio (en Italia 2008, con 21 años, dos meses y trece días); en puntuar (en Estados Unidos 2007, con 19 años y 349 días); y en liderar una carrera (en China 2007 durante tres vueltas, con 20 años y 89 días).
Los circuitos de Oriente le han proporcionado las alegrías más notables y las penas más amargas. Vettel nunca olvidará el Gran Premio de Japón del 2007 cuando, rodando tercero, una maniobra irregular de Hamilton tras el coche de seguridad provocó que el alemán se empotrara contra el alerón trasero de Webber quedando ambos fuera de carrera. Sus lágrimas dieron la vuelta al mundo pero solo una semana más tarde, en Shanghái, era aupado por su equipo para celebrar una cuarta posición que sabía a triunfo (partía del puesto 17).
8,7 en Matemáticas
Vettel comenzó en la fórmula 1 como un cromo entre Red Bull y BMW. La escudería alemana le dio lo mejor de su formación a este aplicado estudiante de ciencias (8,7 en los exámenes de Matemáticas y Física de graduación). En su etapa de piloto probador de BMW concluyó jornadas de entrenamientos como el más rápido. Tras su paso a Red Bull, la escudería alemana lo volvió a reclamar para que ocupara el asiento de Kubica en Indianápolis, después del grave accidente del polaco en Montreal. Vettel logró entonces el primer punto de su vida y Toro Rosso se atrevió, dos meses más tarde, a donarle uno de sus asientos, con los que protagonizó episodios tan meritorios como el de Japón. Quizá entonces no calzaba sus monedas de la suerte que sí llevaba ayer. «Como siga así tendré las zapatillas llenas y el problema es que el traje de carreras no tiene bolsillos», señalaba con su sonrisa perenne, esa que solo borró en dos ocasiones: viendo en el cine La vida de los otros y cuando se empotró contra Webber en Japón. La vida da muchas vueltas. Ayer ambos se rieron de aquel episodio desde el podio de Shanghái.