Las turbulencias políticas que han empezado a aflorar en las provincias de A Coruña y Pontevedra no se han trasladado, al menos de momento, a las dos circunscripciones orientales. A priori, el PP parece, como mínimo, condenado a renovar a su candidato en la ciudad de Ourense, Rosendo Fernández, que perdió más de 4.800 votos en su intento por lograr la alcaldía. Fernández ocupa un escaño en O Hórreo, que facilitaría la renovación de los populares.
En la provincia de Lugo, en el PSOE es improbable que haya un baile de sillas, pues pese a perder votos lograron tanto la alcaldía de la capital como la Diputación, que presidirá José Ramón Gómez Besteiro, uno de los valores en alza en el partido del puño y la rosa.
El éxito de los socialistas traslada la presión a las filas del PP y a su barón provincial, Xosé Ramón Barreiro, que no logró hacerse con el mando en el pazo de San Marcos la segunda vez que lo intenta. En todo caso, el propio Barreiro rechazó ayer que su liderazgo pueda estar cuestionado por esta circunstancia, y puso por delante que el PP ganó «de forma aplastante» las elecciones en toda la provincia.
En cuanto al candidato popular en la ciudad, Jaime Castiñeira, que en su primer asalto a la alcaldía ganó 4.400 votos, parece haberse ganado la opción de repetir nuevamente como cabeza de lista en el 2015 y compatibilizar este puesto con el escaño que ostenta desde el 2005 en la Cámara autónoma.