Conquistada una segunda oportunidad
Zapatero conquistó anoche una victoria disputada y clara a la vez. Ganó otros cuatro años para seducir a los españoles que ayer le negaron la mayoría absoluta que tanto anhelaba y que le evitaría una segunda legislatura lastrada por los pactos como la primera. Su victoria debe servir para continuar reformando España y, sobre todo, para corregir los errores en los que cayó. España será socialista otros cuatro años y, además, acusadamente bipartidista. Zapatero, como González, tiene la estabilidad de su Gobierno en bandeja: sumar sus 169 diputados a los 10 de CiU, a cambio de provocar un cisma en el tripartito catalán.
La dulce derrota de Mariano Rajoy
Rajoy perdió las elecciones, pero creció en votos más que su rival. Ese incremento salva a medio plazo al pontevedrés de que lo quemen en una pira, como hace ocho años le ocurrió la misma noche electoral a Joaquín Almunia. Mariano Rajoy tuvo una dulce derrota, pero perder siempre supone que otro es el vencedor. Pasados los días esa dulzura se hará más amarga, pues son otros los que gobiernan y ellos los que continúan en la oposición. La dependencia de los pactos que tiene Zapatero y la desaceleración económica serán las trincheras en las que se agazapará el PP a la espera del 2012.
Al fin llegó la alegría al rostro de Quintana
Zarandeados todos por la bipolarización, el BNG pudo festejar ayer su crecimiento en porcentaje de voto y ser el único partido nacionalista de izquierdas que se salvó de la quema. Quintana tuvo su primera noche electoral como jefe del Bloque en la que no debió justificar una caída en respaldo ciudadano. Sus resultados y el ascenso del PSdeG de Touriño ponen en un brete a Alberto Núñez Feijoo ante las próximas elecciones autonómicas.