Los testigos relatan como en tres segundos todo se llenó de cadáveres, una imagen tan terrible que incluso algunos bomberos tuvieron que recibir atención psicológica
25 jun 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Decenas de flores cubrían ayer las vías del tren en que perdieron la vida 13 jóvenes durante la noche de San Juan. Durante el día, los operarios se esforzaban por limpiar el escenario dantesco que quedó tras lo ocurrido y que quienes presenciaron difícilmente olvidarán. «La euforia de la fiesta llevó a mucha gente a pasar por las vías del tren. El tren pitó, pero no dio tiempo a nada y luego vino lo peor. El pánico y el desconcierto invadieron la estación», dijo Rocío Carmona.
El impacto fue tan brutal que los cuerpos salieron despedidos. «Hemos visto los trozos de cuerpos y ha sido impresionante. Había mucha gente histérica, chillando para localizar a sus amigos y familiares», señaló Genis Gil. A Jorge Paz el accidente le pilló en el paso subterráneo. «Cuando estaba por debajo escuché el ruido del choque y creí que eran petardos», dijo.
El relato de John García es desgarrador, ya que fue uno de los que cruzó las vías. «Me he salvado por tres segundos. Fue subir al andén y justo pasó el tren. Ni sonó el silbato. Era terrible, volaban cuerpos por todas partes. He visto cosas horribles que nunca olvidaré. Detrás de mí, el tren se llevó a muchos chavales por delante». La empleada de una tienda de ultramarinos ubicada junto a la estación, contó que uno de sus compañeros, presente en el momento del accidente, no pudo ir a trabajar ayer por el estado de shock en el que se encontraba después de ver la brutal escena. Incluso ella mantenía la cara de miedo.
¡Cuidado!
«¡Cuidado que viene el tren!», gritó alguien. Algunos tuvieron tiempo de salvarse. «Hemos cruzado y a ellos les ha pillado. He visto cómo han explotado», relató otro de los afortunados que salió ileso. No es para menos, el tren causante del accidente, que circulaba a 139 kilómetros por hora, y pudo detenerse un kilómetro más allá del punto de embestida, quedó seriamente dañado en su parte delantera por el fuerte impacto.
«En tres segundos, todo se llenó de cadáveres». Así lo relata Marcelo Cardona, que viajaba en el tren del que se apearon los fallecidos, a quienes definió como «jóvenes eufóricos» por celebrar San Juan. «Cuando las puertas del tren se abrieron, me quedé con mi familia atrás. Los jóvenes salieron hacia el paso subterráneo, pero se colapsó inmediatamente y un grupo decidió cruzar a pie», explicó Cardona. «En tres segundos, todo se llenó de cadáveres. Todos gritaban y lloraban. La gente estaba en estado de shock», añadió.
Pero esas escenas de dolor no fueron las únicas. Ayer se trasladaron de la estación del tren al centro cívico Frederic Mompou, en Castelldefels, donde el ayuntamiento habilitó un espacio para dar asistencia a los familiares de las víctimas y a quienes buscaban a sus seres queridos desaparecidos. «Mi hijo siempre vuelve a las 12 y no lo encuentro. No lleva móvil ni nada. Me dicen que no saben nada», relató un desesperado padre. «El teléfono móvil se lo dejó en casa, con lo que no podíamos localizarla. A lo mejor está en la playa», expresaba esperanzada Rosa Muñoz, madre de una de las desaparecidas. «El reconocimiento será para nada, para confirmarlo, prácticamente nos dicen que nuestro hijo ha fallecido», dijo sin poder contener las lágrimas otro hombre.
El desconsuelo llegó incluso a quienes participaron en las labores de rescate, muchos de los cuales también tuvieron que recibir atención psicológica. «Es un tipo de accidente particular por el estado en el que quedan los cuerpos, cuando son muchas personas es una tragedia tremenda, no es lo mismo que si es una sola», explicó Albert Vilanova, el jefe del operativo de los Bomberos.