Aunque lo peor de la crisis parece que ya ha pasado para la industria del automóvil, el director de Citroën en Vigo, Pierre Ianni, apeló ayer de nuevo a la prudencia, ante la incertidumbre sobre cómo evolucionarán los mercados una vez que concluyan los incentivos a la compra que todavía están en vigor en muchos países europeos. De momento, el año arrancó bien en la factoría viguesa, en donde el ritmo de producción hasta marzo será incluso más elevado de lo normal. A partir de entonces, Ianni avanza una posible bajada de la demanda. Si eso ocurre en los meses de abril y mayo, el director de Citroën tiene claro su objetivo: «Sabemos lo que tenemos que hacer si pasa eso y seguiremos haciéndolo en el marco del diálogo social interno, como hasta ahora, sin previsión de ninguna medida traumática», afirmó, dando por descartadas medidas de regulación.