En la lonja coruñesa, la actividad se redujo ayer a más de la mitad que en fechas similares de otros años
31 dic 2009 . Actualizado a las 02:00 h.A las siete y media de la mañana de ayer cerraba el último corro de subasta en la lonja de A Coruña. Inaudito. En vísperas de Nochebuena y « la actividad es un 30% de un día normal», comentaba uno de los responsables de las instalaciones. «Y menos mal que vino ese de Asturias, si no ya estaba acabado hace tiempo», apuntaba un exportador de pescado en referencia a la mercancía por la que se pujaba. La rada coruñesa no fue a la única gallega a la que llegó el pescado capturado en el litoral asturiano, «seguramente en camiones para que así el barco puede seguir faenando allí», apuntaba dicho exportador, que cifraba en «un 50%» el descenso de la actividad ante la falta de materia prima. A los mercados de Vigo también llegó producto de Asturias. Y a Santiago también. Nécora y centolla gallega, imposible encontrarlas ayer en los puestos vigueses. Toda era asturiana o francesa, en el mejor de los casos. Eso explica también el precio más contenido que obtuvo con respecto a la que se puso a la venta en Santiago, Ourense o A Coruña, donde llegaron a pagarse 50 euros por el kilo de centolla. Hasta a 40 euros se pagó la nécora en las dos primeras ciudades citadas. Y es que la escasez aupó aún más los precios del martes. Percebe casi no hubo en toda Galicia. El que se puso a la venta se pagó a 80 euros, pero no era de la mejor calidad. Esos, los mejores, no llegaron a los mercados, sino que fueron «para encargos». Los mejores lotes que se comercializaron en A Coruña salieron del Muro a 220 euros. En Cedeira alcanzaron los 187 euros los de mejor calidad, pero fue un lote de solo dos kilos. Ocurre que, debido al mal tiempo, «o percebe que se colle é moi malo» y, por eso, los precios, por lo general, «son baixos», apuntaban fuentes de la lonja de Cedeira. Grandes ausentes Si encontrar percebe a la venta fue casi misión imposible, dar con un besugo fue peor. Hubo en la plaza de Lugo, en A Coruña, donde se pedían hasta 80 euros por kilo, y en Ourense -de otra calidad- se vendía a 30. El camarón fue otro de los productos asiduos de la Nochevieja que se echaron en falta en muchas de las principales plazas gallegas. La cigala se prodigó más, pero en su versión más pequeña. En Carballo, frescas «que todavía saltaban», se pagaron a 80 euros. Rodaballo y lenguado siguieron subiendo. No es de extrañar entonces que la lubina y la dorada de acuicultura fueran ayer especialmente demandadas.