«Nuestros hijos nunca habían visto tanta lluvia; en Canberra el invierno es frío pero con el cielo azul»
FERROL CIUDAD
Para algunos técnicos y militares del país continental, su relación con Galicia no se inicia ahora. Es el caso de Jeremy Redmond, que, hace tres años, vino a Ferrol para evaluar durante seis meses las oferta del buque anfibio y compararla con la francesa. «Quería volver» y lo hizo finalmente como responsable del programa, del que se ocupa desde hace 15 meses. Su tarea finalizará en diciembre, cuando será relevado por otro técnico. Mientras, disfruta del modo de vida español. «Aquí se vive mucho fuera, y me sorprendió el aspecto social de salir mucho a tomar algo», explica Jeremy. La colonia australiana se reparte principalmente entre A Coruña, en la que algunos se han asentado llamados por los colegios internacionales para sus hijos, Ferrol y Mera. La gastronomía es otro de los aspectos que sorprende a los militares y técnicos del país. «Aquí se come mucho más pescado y cerdo de lo que lo hacemos nosotros, que comemos más cordero y ternera». El carácter «amable y acogedor» de los gallegos ha facilitado, según Jeremy Redmond, la integración en Galicia, en donde todos los australianos llegados por los contratos navales acuden a clases de español.
Pero en el cambio también se han encontrado con sorpresas negativas, como las inclemencias meteorológicas. «Los niños nunca habían visto tanta lluvia. En Canberra el invierno es frío, pero el cielo siempre está azul», asegura Redmond.