14 nov 2011 . Actualizado a las 06:00 h.
La afición sabe que el Obradoiro necesita reencontrarse con la victoria para tomar impulso. Y empujó con fuerza desde la grada, pero también hubo momentos de parón que recordaron estampas de antaño, menos pasionales.
Quizás sea la gran diferencia respecto al pasado curso. No es lo mismo pelear por acabar entre los dos primeros que hacerlo por dejar a dos equipos por debajo. El escenario no cambia, la puesta en escena sí. No es igual remontar ante rivales de menos presupuesto y potencial que hacerlo frente adversarios más poderosos. Así lo acreditan los tres encuentros disputados en casa ante Manresa, Alicante y Fuenlabrada.
Toca cambiar el chip. El equipo está en ese proceso y la afición empieza a asimilarlo. Toca apretar los dientes.