David Rodríguez quiere superarse, pero sin llegar a obsesionarse. Si el reto personal del curso pasado era superar los 14 tantos, en esta ocasión se traza como meta romper con la barrera de los 17 conseguidos en su regreso a Vigo. No por una cuestión personal, sino porque cuando más goles, más ayuda para el colectivo.
«No quiero hablar de número de goles pero me gusta superarme cada año. El curso pasado llegué con la idea de superar lo de mi etapa en Salamanca, lo conseguí, y este año voy a tratar de mejorarlo, pero sin obsesionarme y sin marcar ninguna meta personal, solo porque sé que si supero esa cifra el equipo estará más cerca del objetivo», comentó en Melgaço el delantero, que quedó contento de cómo le habían ido las cosas el curso anterior: «El año pasado estuve contento con mi participación, creo que hice una buena temporada, y este año tendré más responsabilidad dentro del equipo aunque sea joven».
A su favor, juega que se mantiene el bloque y el sistema de juego: «Ha variando alguna cosita, pero la idea es parecida a la del año pasado y por eso partimos con cierta ventaja. Nosotros tenemos la idea y la base del equipo, aunque el entrenador nos va a pedir un poco más de presión y de ayuda al medio campo». Recordó que esa intensidad en el medio del campo se convirtió en la mejor aliada de cara al marco contrario. Por momentos el Celta fue un equipo tan letal como efectivo.
Probatura con dos nueves
David coincidió por primera vez en el campo con Mario Bermejo en el tercer amistoso. El experimento no funcionó, pero el talaverano no le da mayor importancia: «No hubo buena primera parte pero estos partidos serán para eso, para afinar. No hay que preocuparse si ahora funciona o no, yo creo que es la idea que hay que coger, la que propone el entrenador».
Volvió a descartar el papel de competidor de Mario Bermejo. El cántabro es un compañero que viene a sumar: «Yo no veo competencia en nadie sino un compañero que nos venga a ayudar. El año pasado nos faltó un poquito para conseguir el objetivo, este año se ha mejorado con las llegadas, y a partir de ahí, cada uno pone su granito de arena».