Las tres etapas en línea de este Tour han tenido un desarrollo similar: escapada desde casi el primer kilómetro, el grupito coge ventaja con facilidad, la mantiene durante más de la mitad del recorrido y en el tramo final el pelotón lo engulle. Si no van a llegar, ¿por qué lo intentan? Pues porque si no se tiene la esperanza de lograrlo, mejor quedarse en el hotel. Además, no solo se escapa para lograr la victoria, sino para lucir los patrocinadores y darse a conocer, si el ciclista es novato en el Tour.
El que la escapada esté cuajando al primer intento es síntoma de que hay poca opción de llegar, ya que en carrera quedan todos los esprínterws y en sus equipos hay ciclistas cuya principal misión es acabar con las escapadas. Pero les aseguro que sí habrá escapadas que lleguen a meta en este Tour: cuando la etapa sea de media montaña o en el tramo entre los Pirineos y los Alpes. Ahí ya no se podrá organizar el pelotón como en la primera semana y aparecerán especialistas en fugas que ahora van escondidos, sin derrochar fuerzas. Entonces sí que habrá batalla para entrar en la escapada buena, no como hasta ahora, cuando el pelotón los deja ir con la seguridad de que los pillarán a la hora de la verdad.