Juan Fidalgo (Oviedo, 1967) será un soplo de aire fresco en Pasarón. Es una persona de perfil bajo, pero que viaja con una pizarra repleta de fútbol de alta escuela y calidad. Los que le conocen lo describen como un hombre muy dialogante, sin miedo a las críticas. Todo lo contrario, con la oposición, una dosis de diplomacia.
Fue contratado por el Lugo en el año 2005. Los lucenses militaban en Tercera División, y dos años más tarde, dejó al equipo en Segunda División B. No renovó porque la dirección deportiva del Anxo Carro consideraba que los ciclos de los técnicos se agotan a los dos años.
Abandera la modestia, y un ejemplo fue su estrategia de restarse méritos cuando se logró el ascenso a Segunda División B. También estaba en el banquillo cuando eliminó al Deportivo de la Copa de la Xunta. En declaraciones a La Voz en junio de 2007, después de dejar al Lugo en la mitad de la tabla de segunda B, manifestó que le gustaría dar el salto a la división de plata. No obstante, también añadió que «no me van a caer los anillos si tengo que volver a Tercera». Dicho y hecho. Ese mismo año hizo las maletas y entrenó al Sur Ibarra de la Tercera División canaria. Con 18 años, Fidalgo obtuvo el título de entrenador juvenil, y a los 23 el de nacional. Tiene en su currículo el ascenso del Lugo a Segunda B y un descenso de Segunda B a Tercera, con el Langreo. Ahora, se convertirá en el salvavidas granate.