res victorias seguidas son una magnífica novedad; algo que debería ser normal no merece el rango de excepcional aunque nos haya producido una inmensa alegría. En Alcázar de San Juan, no fue un gran partido, fue simplemente un choque normal. Ganó el mejor como consecuencia lógica de su superioridad, algo que antes no sucedía. Y ese es el gran paso adelante del Breogán, llevar al terreno de la lógica lo que antes parecía imposible. Y no sólo se ganó, sino que una conjunción de resultados hace factible que, ganando esta tarde, los azules puedan acostarse en puestos de play off. Si no, dependen únicamente de sí mismos para quedar novenos. Pensar que año y medio de tozudez haya conducido a esta situación es para tirarse de los pelos y está claro que hay gente a quien tanto poder le viene grande.
A Lugo llega el Isla de Tenerife, que ha conseguido algo que parecía imposible hace años, en mi época en las islas: juntar Santa Cruz y La Laguna en una sola franquicia. Es equipo para mucho más, pero ha sido una de las grandes decepciones. Están asentados plácidamente en el play off y son, sin duda, el rival más duro que resta en el Pazo. No viene Richi Guillén. Mejor, así no podrá montar una de sus fiestas. Pero les queda y sobra calidad, muchos centímetros en el perímetro; el italoargentino Richotti, capaz de anotar fácilmente y en momentos calientes (que le pregunten al Obradoiro) y también de hacer los mismos tiros y no llegar al cincuenta por ciento... Y por dentro, como bomba letal, el admirable Chagoyen, peleón y duro como toda la vida y, cuando se lo piden, determinante, como en Melilla (9 de 11). Habrá que correr y defender a muerte. Ellos van a jugar como todos los equipos de Alejandro y será mejor pegarse que rezar para que fallen. Con el rabillo del ojo puesto en Lleida, hoy puede ser un gran día.