Moncho Fernández prevé disponer de toda la plantilla mientras que Luis Guil pierde al pívot Taj Gray, con molestias en una rodilla
26 ene 2011 . Actualizado a las 06:00 h.Conquistar la Copa Príncipe es un aliciente de suficiente peso, por si solo, para el Obradoiro y para el Murcia. Pero los dos equipos plantean la cita como una batalla más en la lucha por el ascenso, que es el gran objetivo de la temporada.
La carga psicológica que encierra el encuentro no pasa inadvertida a ninguno de los contendientes, que firman el mismo registro en la Liga pero que están siguiendo tendencias opuestas. Los santiagueses empezaron con un balance de trece triunfos consecutivos mientras que los pimentoneros han cogido vuelo y suman ocho jornadas consecutivas sin conocer la derrota.
En el partido de la primera vuelta de la Liga, en Murcia, el Obradoiro se llevó el gato al agua en un último cuarto extraordinario, probablemente el mejor de la temporada. Por ahí se abre otro frente de batalla en la Copa, apuntando hacia la guerra de la competición liguera. El conjunto anfitrión intentará demostrar que sigue firme y el visitante que ya ha soltado amarras. El que venza el domingo también ganará autoridad.
Luis Guil decidió dar tres días de descanso a sus discípulos. Ayer reanudó el trabajo, con la vista puesta en la Copa Príncipe. Y ya sabe que no podrá contar con uno de sus baluartes defensivos, el pívot Taj Gray. Acabó el encuentro de Palencia con molestias en una rodilla y las pruebas médicas confirmaron que tiene dañado el menisco.
En principio, esta semana trabajará al margen del grupo, siguiendo un tratamiento conservador. Si todo va de acuerdo con las previsiones, se reincorporará a la disciplina de grupo el próximo lunes, de modo que no podrá jugar en Santiago.
La expedición pimentonera se desplazará el sábado hasta Compostela.
Moncho Fernández también optó por dar descanso a la plantilla, cuatro días. Para hoy está fijada una doble sesión de trabajo, con objeto de empezar a preparar a fondo la Copa Príncipe. A expensas de lo que pueda suceder a lo largo de la semana, el técnico santiagués prevé disponer de todos sus jugadores.
El de hoy será también el primer día de venta de entradas. Se pueden adquirir en las oficinas del club, en el Multiusos de Sar, en horario ininterrumpido de diez de la mañana a ocho y media de la tarde.
El equipo filial del Obradoiro Blusens Monbus se jugará el sábado a las 20.15 horas en el pabellón Lorenzo de la Torre un partido que puede ser decisivo de cara a conseguir la permanencia en la Liga EBA. Necesita ganar y, si es posible, recuperar los trece puntos de renta que consiguió en la primera vuelta el Universidad de Oviedo.
Por aquel entonces el Obradoiro apenas disponía de los jugadores del cinco inicial y un par de recambios. No es que la situación haya mejorado ostensiblemente, pero al menos ahora el técnico puede echar mano de una plantilla integrada por nueve baloncestistas. Y por vez primera en todo el curso, todos están en condiciones de jugar, tras dejar atrás una larga racha de lesiones y contratiempos.
La temporada está resultando dura para un equipo que estuvo a punto de no iniciar la competición y cuyos jugadores llegaron a acumular tres mensualidades pendientes de cobro. Esa situación se ha corregido y la atención está ahora puesta, única y exclusivamente, en la parcela deportiva.
Un solo triunfo a domicilio
El conjunto asturiano solo ha conseguido a domicilio una de sus cuatro victorias, precisamente en Santiago, en la cancha del otro representante compostelano en la categoría, el Beirasar Rosalía. El Universidad Ocupa la antepenúltima posición en la tabla, con un triunfo más que el Obradoiro. En principio, descienden los tres últimos pero, dado que el grupo es impar y tiene un equipo menos, lo más probable es que solo bajen dos clubes.
De ahí la importancia del duelo de este fin de semana, ya que el colectivo de Mozan, si pierde, se quedará muy descolgado. Si gana, seguirá de lleno en la pelea de la permanencia. Y si consiguiese vencer por más de trece puntos, adelantaría en la clasificación al Universidad de Oviedo.
Mozan espera un partido complicado ante un rival «que tiene un buen cinco inicial». Por eso intentará que su equipo imprima un alto ritmo de juego ya que, al menos a sobre el papel, el rendimiento de los ovetenses se resiente en cuanto empiezan las rotaciones.