Los de O Ceao, que empezaron bien, ganaron con más sufrimiento del esperado al Guadalajara
28 nov 2010 . Actualizado a las 03:18 h.Los errores propios y un rendimiento menguante apartaron al Azkar de obtener un nítido triunfo ante un Guadalajara que, por lo visto en el Municipal, bastante hizo con competir hasta el pitido final. Los de O Ceao encarrilaron la contienda en el prólogo, pero se empeñaron en devolver las opciones a un adversario que jamás tiró la toalla pese a que siempre navegó a contracorriente. Al final, ver para creer, los lucenses pidieron la hora ante el acoso alcarreño.
El Azkar planteó un choque a cara de perro. Con ambición, ejerció una presión que, sumada a las carencias del Guadalajara, causó estragos en los alcarreños. De hecho, mediante la circulación rápida de balón, los de Bruno García no tardaron en poner en aprietos a un adversario muy limitado.
El Gestesa, conservador de inicio, se veía desbordado por los mordiscos del Prone. Y, fruto de la superioridad inaugural, Hugo aprovechó una jugada de tiralíneas diseñada por Miguel y Matamoros para perforar la meta de los visitantes. Todo parecía rodado para los de O Ceao, que, sin embargo, perdieron fuelle una vez que Bruno García dio un respiro a su primera unidad.
El segundo gol de los de O Ceao, similar al primero, pareció decantar la batalla de manera prematura para los locales. Sin embargo, Óscar se empeñó en devolver el resuello al Guadalajara. Un pase del meta se estrelló en la espalda de Moi y se coló en su portería. El partido estaba abierto de nuevo.
Bajón
En la segunda mitad, el encuentro careció de ritmo. El Prone extravió la intensidad y el compromiso entró en una fase plagada de interrupciones e imprecisiones.
El Guadalajara certificó que la pegada no es una de sus virtudes y los lucenses, ahogados en la espesura, fueron incapaces de devolver su fútbol a la autopista de la contundencia.
Un regalo del Gestesa sirvió a Miguel para dar calma al Azkar. Sin embargo, Kensuke emprendió un vuelo rasante hacia el portal de Óscar para que la incertidumbre volviese a merodear en el desenlace.
Con una torrija perenne, el Prone permaneció impotente. Carlos Sánchez apeló al portero-jugador en los dos últimos minutos, pero, por suerte para los de O Ceao, el colista no arañó un punto en el coliseo azulón.