A veces, las semifinales engañan. Mayte Martínez llegó a Barcelona para cumplir, para hacer número y poco más, pero se metió en la final del 800 femenino con brillantez e hizo pensar en que la medalla era posible, teniendo en cuenta su excelente final. Pero la vallisoletana, lesionada durante todo el invierno, no está para tantos trotes. Corrió la clasificatoria en 1 m 59 s, pero en una final disputada a un ritmo infernal apenas pudo abandonar el último puesto a pocos metros de la meta.
No era Mayte una de las apuestas en la descabellada quiniela de las 15 medallas españolas en Barcelona, pero el martes disparó los resortes de la ilusión con un tercer puesto global en las dos series. Ella fue cauta, dijo estar cansada y que bastante tendría que descansar para llegar a la final con un gramo de fuerza. No fue así y jamás tuvo opción.
Salió en la calle ocho, fue la última en ponerse a cola del pelotón, y aunque eso sea algo habitual, a mitad de carrera (a toque de campana) quedó claro que los cambios de ritmo no existían. No tuvo tiempo a prepararse y lo pagó en el peor momento. «A los 400 metros ya veía que no iba y aunque lo he intentado, no he podido hacer más».
Acabó entrando en la séptima posición, también con 1 m 59 s, pero sin tener nunca opción a un podio que encabezó por derecho propio Mariya Savinova con un segundo menos. La plata fue para la holandesa Hak, una de las sorpresas, y Meadows, la británica que marcó todo el ataque, tuvo que conformarse con el bronce. En condiciones normales Mayte les hubiera disputado algún metal, pero con sus limitaciones físicas ya había cumplido corriendo la final.
Las opciones de hoy
En cuanto a las finales de hoy, las opciones españolas se centran en el 800 y el 5.000, ambos masculinos. Kevin López ha demostrado vivir un excelente momento en la distancia corta y parece claro candidato, mientras Luis Alberto Marco también puede ser un rival incómodo. En el 5.000, Jesús España, Sánchez y Bezabeh tienen mucho que decir con permiso de los británicos, con Mo Farah a la cabeza. Lo sucedido en el 10.000 debe servir de precedente para la cautela.