En Pau, donde ganó Fedrigo, los dos primeros clasificados se dieron un abrazo
21 jul 2010 . Actualizado a las 02:53 h.Andy Schleck tuvo un detalle cuando acudió ante las cámaras de la televisión francesa al finalizar la etapa: «No me parece bien que abucheen a Contador. Lo que pasó son cosas de la carrera y ya están olvidadas. En el Tourmalet daremos un espectáculo. Ocho segundos no es un tiempo irrecuperable». Cuando se vieron las caras ante las cámaras, primero se abrazaron y luego se dieron la mano. Si la brecha que se produjo entre ellos no está cerrada del todo, al menos la tensión sí ha decrecido.
En la salida, los fotógrafos buscaron sin éxito la imagen de Contador y Schleck dándose la mano. En la llegada cambió todo. Siguen quedando las brasas del fuego que se avivó en el puerto de Báles, a pesar de las excusas públicas del español. Unas explicaciones que sobraban, pero que creyó conveniente realizar para amortiguar los ataques de la prensa internacional, que finalmente no se produjeron. También Andy Schleck recibió excusas en privado de Contador. A pesar de ello, en Pau se escucharon abucheos. Es un sonido al que se tendrá que acostumbrarse el líder del Astana hasta que se corone en París.
En solo veinticuatro horas se ha pasado de la tempestad a la calma, al menos dialéctica. La gran etapa pirenaica, deportivamente, se quedó en nada si hablamos de los mejores de la general. Lance Armstrong terminó por destrozar un poco más su mito. Se metió en una escapada, buscó el triunfo, pero no pudo conseguirlo. Sabe que en una llegada en alto ya no tiene nada que hacer, ni tampoco en la contrarreloj final. No le quedaban muchas oportunidades y acabó metido en la escapada que llegó a la meta con Carlos Barredo, Rubén Plaza, Moreau, Cunego, Casar, Vandewaele, Horner y el vencedor final, Fédrigo. Todos sabían que Fédrigo era el más rápido. Los pronósticos no se rompieron.
La etapa tuvo dos partes. Una primera en la que se buscaba formar una escapada, que no cuajó hasta el kilómetro 63,5, y una segunda en la que el grupo de favoritos dejó discurrir la fuga sin problemas. En la primera, Samuel Sánchez tuvo problemas para seguir el ritmo del grupo. Consiguió solucionarlos. Hubo otra fuga peligrosa con Vinokourov, Horner, Armstrong, Wiggins, Kreuziger, Sastre, Verdugo y Capecchi, pero no fructificó. Astana lo impidió.
Ahora queda un día en los Pirineos, mañana en el Tourmalet, después de la jornada de descanso de hoy. La impresión que da, tal y como va este Tour, es que no se verá nada que no hayamos visto. Salvo un improbable duelo a pecho descubierto entre Contador y Schleck, poco cabe esperar. Todo parece estar bajo control.