El estadounidense quebró el servicio de Mahut para vencer por 70-68 en el quinto set del encuentro más largo de la historia del tenis
25 jun 2010 . Actualizado a las 10:21 h.Después de once horas y cinco minutos de encuentro, repartidos en tres jornadas diferentes, el estadounidense John Isner resopló aliviado y se fundió en un abrazo con el francés Nicolas Mahut, su enemigo íntimo en el partido más largo de la historia del tenis. El torneo de Wimbledon homenajeó a pie de pista su titánico esfuerzo en un duelo que empezó como uno más de la primera ronda, en la pista número 18, y terminó convertido en leyenda. Ganador y derrotado recibieron los mismos honores a pie de cancha, en el ceremonial torneo londinense, y se llevaron detalles de manos de dos viejas figuras del deporte británico, Ann Jones y Tim Henman. El marcador mostraba el increíble triunfo por 6-4, 3-6, 6-7 (7), 7-6 (3) y 70-68, y leyendas como John McEnroe y Tracy Austin lo quisieron ver desde la grada.
Discutieron a saque limpio, pero no solo, pues mostraron en ocasiones un repertorio notable. El martes jugaron cuatro sets; el miércoles se enfrentaron durante más de siete horas, hasta empatar a 59 juegos, mientras duró la luz natural; y ayer, después de que Mahut sirviese en la manga definitiva durante 68 juegos con el riesgo de que un error valía el partido, se decantó el pulso. Hundido en su silla, oculto bajo una toalla, el francés digería la derrota mientras su verdugo le aplaudía elegante.
No era nada más que una primera ronda de Wimbledon. Pero terminó como un encuentro para la historia, abarrotadas las gradas. Más jugador, número 19 de la clasificación mundial, Isner sufrió el miércoles el esfuerzo de mover su cuerpo de 206 centímetros de altura durante más de siete horas seguidas, hasta que llegó la suspensión. Enfrente, un extraordinario jugador como Mahut, que disputó las finales de Queen's y Newport en hierba hace tres años, pero que ahora busca en cada torneo dólares para seguir su carrera, un peleón que había superado la fase previa, opuso una resistencia encomiable, siempre por detrás en el marcador, siempre bajo presión.
Como el torneo avanza sin interrupciones, y como gesto hacia el ganador, la organización privó a Isner de jugar su partido de segunda ronda ayer mismo. ¿Quién pensó que ya lo había visto todo?