El número dos del mundo alcanza la semifinal sin ceder ningún set a lo largo?de todo el torneo
03 jun 2010 . Actualizado a las 02:04 h.Nicolás Almagro jugó el mejor tenis de su vida para morir en un precioso partido de cuartos de final contra Rafa Nadal. El murciano hizo más grande el triunfo del mallorquín, dispuesto a escribir otra página de la monumental epopeya que protagoniza en Roland Garros. Después de más de dos horas y media de batalla física, técnica y táctica, la cabeza de Nadal desequilibró el marcador por 7-6 (2), 7-6 (3) y 6-4. Porque el encuentro estuvo parejo, vibrante, jugado a un ritmo altísimo, que solo se desniveló en un puñado de pelotas importantes, sobre todo en los tie-breaks , del lado del nuevo hombre de hielo, la versión moderna de Bjorn Borg. En semifinales, mañana, se medirá con el austríaco Juergen Melzer, que remontó ante el serbio Novak Djokovic por 3-6, 2-6, 6-2, 7-6 (3) y 6-4.
Almagro ya había venido anunciando su madurez. A su juego de ataque había añadido una cabeza más cabal y un físico más fino, preparado para largas batallas. En Madrid barrió en el primer set a Nadal, imponiendo un discurso ofensivo donde no cupo otro mensaje que el ataque, antes de caer ante la regularidad del gran señor de la tierra. Ayer embistió con saña mientras estuvo en la pista, siempre al nivel del mallorquín, al nivel de unos pocos escogidos.
Pero Nadal sabe que todos los caminos conducen a la victoria. Y ayer eligió un discurso por momentos más ofensivo para no depender solo del juego de aciertos y fallos de su rival. Atacó siempre que pudo, y hasta insistió en momentos concretos buscando la red con el servicio para que el rival no supiese nunca por dónde iba a salir. Todo un acierto sus apariciones por la red, sobre todo de cara al futuro, para evitar repetirse. Y, claro, defendió como nunca, como siempre, convirtiendo golpes defensivos imposibles en ganadores asombrosos.
Así se discutía el partido de cuartos de final entre los dos españoles. Suelto uno, tenaz e inteligente el otro. El primer tie-break confirmó la superioridad mental de Nadal. El desempate del segundo set, impecablemente jugado, también mostró la mejor versión del mallorquín, más brillante si cabe en el momento de mayor presión.
Con dos sets en contra, cualquiera diría que Almagro iba a arrojar la toalla. Pero resistió de forma encomiable. Con el mismo plan hasta el 4-4, cuando Nadal pegó el arreón definitivo. El murciano tuvo gallardía para levantar una primera bola de partido con un magnífico revés paralelo, pero ya no pudo con la segunda.
Con mejor o peor tenis, con mayor o menor superioridad, Nadal cumple sus objetivos cada día. Llega a semifinales sin ceder un solo set y ve abrirse la posibilidad de recobrar el número uno mundial. Dos triunfos le separan de recuperar el liderato del ránking.