Han tenido que pasar 25 años para el Celta encadenase cuatro derrotas a domicilio en Segunda División de nuevo. En primer lugar, porque durante este tiempo la mayoría de la vida del conjunto vigués ha transcurrido en la élite, pero además, en cada visita a la categoría de plata los celestes casi siempre han sido más fiables a domicilio. Especialmente este curso, en donde durante la primera vuelta el equipo mantuvo la respiración asistida gracias a sus puntos a domicilio.
Pero la cosa ha cambiado de un modo radical. Los tres triunfos consecutivos que por primera vez ha conseguido el conjunto vigués en Balaídos desde enero del 2009 no han tenido correspondencia con la marcha a domicilio. Los vigueses no ganan fuera desde el pasado 27 de marzo cuando lo hicieron en Vallecas (1-2). Desde entonces, cuatro salidas (Castellón, Villarreal, Elche y Murcia) y cero puntos, con ocho goles encajados y tan solo dos marcados. A mayores, recibieron por primera vez en toda la temporada cuatro tantos, algo que no sucedía desde el sonrojante partido de Vallecas del final de curso pasado en un día aciago de todos el colectivo de Eusebio Sacristán.
Semejante racha no ocurría en la categoría de plata desde el ejercicio 84/85, cuando los celestes también habían encadenado cuatro reveses de un modo consecutivo. Había sido ante el Deportivo, Recreativo, Castilla y Mallorca. Desde entonces, en Segunda la peor serie nunca había pasado de las tres derrotas seguidas: Tenerife, Pontevedra y Xerez en la 04/05 y Éibar, Las Palmas y también Xerez en el primer año del destierro actual.
El récord negativo como visitante en los tiempos recientes, lo tiene el Celta del último descenso (06/07) desde la Primera División, cuando los vigueses habían caído en seis salidas consecutivas: Valencia, Sevilla, Recreativo, Zaragoza, Villarreal y Real Sociedad. Desde entonces, esta es la peor etapa.