El tenis francés se queda sin ninguno de sus 29 jugadores tras el abandono de Tsonga ante Yoyzhny

P. A. L. REDACCIÓN/LA VOZ.

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El tenis francés tendrá que esperar, por lo menos, un año más para celebrar un título en Roland Garros. Gracias a las invitaciones de la federación, que organiza el torneo, arrancó con 29 representantes entre los dos cuatros principales. Ayer cayó el último que quedaba con vida, Jo-Wilfried Tsonga. Se retiró cuando perdía por 6-2 frente al ruso Mijail Youzhny en octavos, tras ser atendido en la pista por unas molestias en la espalda y constatar que no podía continuar.

El período de ausencia de títulos franceses en París crece. El último llegó en 1983, cuando el carismático Yannick Noah levantó la Copa de los Mosqueteros. El sábado se habían despedido del torneo las dos últimas esperanzas del tenis femenino francés, Aravane Rezai, campeona hace quince días en el Madrid Open, y Marion Bartoli.

Tsonga inició el torneo esperanzado por conseguir el resultado que Roland Garros todavía le niega. Su techo estaba en la tercera ronda de la edición del 2009. Su caso es extraño, porque desde niño juega en tierra. «Yo aprendí a jugar en arcilla», reiteraba antes del torneo. Pero los datos son elocuentes, y ganó todos sus títulos en pista rápida.