El poderío físico inglés difumina la calidad de España

Roberto Morales VADUZ/EFE.

DEPORTES

España cayó en la final del Europeo sub-17 en un partido que dominó y en el que mostró su calidad técnica, pero que decidió el físico del equipo inglés (1-2).

España e Inglaterra fueron las selecciones más potentes en el camino al título. Se preveía una final igualada y se cumplió. La calidad técnica de la roja, ante el físico inglés. El desborde por banda del barcelonista Gerard y el madridista Jesé Rodríguez, ante la potencia de un delantero con mucho futuro como Wickham.

Comenzó dominando el combinado de Ginés Menéndez. Asociándose con calidad, buscando el desborde por las bandas y los remates de Paco Alcacer, máximo goleador del torneo. Respondía con rapidez Inglaterra en lo que sería la tónica del encuentro. Israel y Ramalho, la segura pareja de centrales española, lo pasó mal ante un gigantón como Wickham.

La perseverancia del barcelonista Gerard encontró el premio con un disparo cruzado que pasó entre todos para despistar a Butland. El gol hacía justicia, pero España solo supo mantenerlo trece minutos. Cedió el dominio a Inglaterra, que a su estilo comenzó a crear peligro.

Tras los avisos de Wickham, el empate llegó en un saque de esquina con un testarazo a placer del central Wisdom. En la reanudación, a los dos minutos de juego, España pagó caro su único despiste. De nuevo apareció el punta inglés, que en una acción individual al contraataque lanzó un derechazo ajustado al palo para firmar su quinto gol del Europeo.

España sacó su carácter con la desventaja en el marcador y encerró en su terreno a Inglaterra. Arriesgó en los últimos instantes buscando el empate, con defensa de tres y cediendo contraataques que pudieron hacer mayor la ventaja para Inglaterra. Pero el marcador no se movió.