Por una vez, los penaltis hicieron justicia en un partido de fútbol. El Fabril consiguió un merecido ascenso a la Segunda División B después de superar al Burgos en la tanda de penaltis. Un éxito en el que los de Tito Ramallo sufrieron de lo lindo, después de 120 minutos de asedio local en los que Aurreko fue el gran protagonista.
El filial blanquiazul malogró infinidad de ocasiones de gol ante un Burgos de fútbol rácano que solo se dedicó a especular. Los visitantes se atrincheraron en campo propio, esperando un fallo del rival o una jugada a balón parado que le diera el gol, y la eliminatoria.
Pero el dios del fútbol fue en esta ocasión justo y castigó al Burgos con la derrota en los penaltis, como más duele. Diego Rivas, casi inédito durante la eliminatoria, realizó dos estiradas de mérito deteniendo los lanzamientos de Urbano y Espinosa. Txitxo envió el tercero a las nubes permitiendo a Hugo García sentenciar el ascenso.
Madurez
Los jóvenes entusiastas de Ramallo demostraron madurez. No se dejaron seducir por la siempre peligrosa dama llamada ansiedad y desde el inicio buscaron el gol. Con apenas veinte minutos, el berciano Joshua ya había dispuesto de tres ocasiones clarísimas. Añón y Chirri eran unos diablillos traviesos que se colaban por las pequeñas rendijas de fútbol que permitía el defensivo Burgos. Seoane, con un cabezazo tras falta lateral de Dani, y Luis Ángel, con un disparo desde la frontal, también coquetearon con el gol. El balón no quería entrar. Pocos se podía creer el 0-0 al descanso.
El Burgos reaccionó en la segunda mitad. Después de 45 minutos en los que solo se acercó al área rival con dos tímidos acercamientos de Jacobo y de Txitxo, intentaron frenar el juego local con continuas interrupciones y pérdidas de tiempo.
La entrada de Juan Carlos por un gran David Añón dio oxígeno al Fabril. El canario Luis Ángel gozó de un mano a mano en el minuto 70 que Aurreko salvó milagrosamente. Dani, en el 86, estrelló un balón en el palo.
La prórroga fue más de lo mismo. Asedio local ante un Burgos que avisó en el 93 con una ocasión clara de Nel que salvó Diego Rivas. El visitante Jacobo fue expulsado y los rojillos incrementaron su ideal defensivo. El central deportivista Castillo acabó jugando a lo Piqué como delantero, pero ni con esas. Solo los penaltis pudieron ponerle justicia a este duelo al sol.