El Celta B no pudo concretar sus ocasiones y acabó sucumbiendo a la estrategia del rácano Alavés
FUTBOL GALLEGO
La historia del Alavés siempre ha estado muy ligada al Celta. La reclamación por Toni Moral, el presunto amaño que descendió al Racing, el descenso del pasado curso... y el casi billete para la promoción de este curso. El filial celeste, muy mermado, pudo adelantarse en el marcador, pero le faltó puntería y acabó sucumbiendo a la estrategia del cuadro vitoriano.
El equipo de Milo Abelleira arrancó como una moto. Tocando, llegando y desarbolando a base de velocidad a un rival monocorde. Que no siente ni padece aunque se estuviera jugando la licencia para pelear por volver al fútbol profesional. Toni, muy activo, pudo montar en taco a los cuatro minutos, pero le faltó resolución.
Pero tan cogido con pinzas estaba el once del filial para el penúltimo acto liguero, que el ritmo comenzó a decrecer y el equipo a descoserse. Seguía teniendo el balón, pero ya no divisaba los dominios de Montero hasta que Cristian avisó con una falta cerrada.
El momento del Celta B llegó al inicio del segundo tiempo, cuando los vitorianos dieron un paso al frente para ganar y dejaron huecos a sus espaldas. Por ahí entró Toni en el jugadón de la mañana para asistir a Cristian que falló con todo a favor. Y de nuevo el coruñés apareció en la jugada siguiente para provocar un rechace de Montero.
El intento resultó baldío, porque el Alavés poco después demostró que maneja la estrategia como pocos en la categoría. Colgó una falta lateral, mando a sus torres al remate y Romerito -la antítesis de su nombre de guerra por tratarse de un centrocampista de tallo largo- cabeceó al fondo de las mallas.
A la contra pudo sentenciar al Alavés, pero dejó vivo al Celta B y con la entrada de Mateo y Denis los locales hasta pudieron empatar. Pero en la llegada más clara el redondelano no pudo culminar la faena. Ayer era el día de los vitorianos.