Los juveniles del equipo B del Pontevedra ejercieron el papel de esparrin en el encuentro de ayer en el campo de Príncipe Felipe. Lo que buscaba Pablo Alfaro era que los jugadores del primer equipo saliesen con el balón en dos toques para tratar de buscarle las espaldas a un rival como el Lemona, que acumula muchos jugadores en la medular.
La respuesta de los jóvenes fue muy buena y de hecho finalizó el encuentro con empate a un gol, algo que les satisfizo ante jugadores del primer equipo.
Aunque sin esfuerzos desmedidos porque hay jugadores que arrastran molestias, hubo un buen ritmo de juego para salir de la presión que ejercieron los juveniles, muchos de ellos aspirantes a llegar al primer equipo.
El técnico granate seguirá trabajando con los mimbres de que dispone para conseguir plantar cara a un rival que aspira a entrar entre los seis primeros para participar en la Copa del Rey de la próxima campaña.