Dos años sin el placer de una goleada

Víctor López

VIGO

La última vez que los celestes hicieron disfrutar con goles a su afición fue hace dos campañas con un 5-2 precisamente ante el Cádiz, que desde entonces no visita Vigo

30 abr 2010 . Actualizado a las 02:39 h.

El Celta del fútbol ofensivo de Eusebio, o del aguerrido de Pepe Murcia, ha sido incapaz en los dos últimos años de pasar de la cifra de dos goles cuando actúa como local. La última goleada de la que disfrutó la afición celeste se produjo en mayo del 2008, con Alejandro Menéndez como entrenador céltico, y fue precisamente ante el Cádiz con un contundente 5-2 que llevó a los gaditanos por el camino directo hacia la Segunda B, y permitió a los célticos mantenerse en la categoría.

Desde aquella jornada, la del regreso de Gustavo López con otra camiseta a Balaídos, el equipo vigués solo ha sido capaz de ganar como resultado más contundente por un 2-0 con Murcia como técnico. Desde la llegada de Eusebio, las victorias celestes en su campo siempre han sido por la mínima, y en la única oportunidad en la que pasó de dos goles a domicilio fue en el 1-3 de este año en Copa del Rey ante el Girona.

Esa racanería de los célticos solo es equiparable en esta temporada al Recreativo o el Huesca que no han sido capaces de hacer más de dos tantos en un partido, pero ambos equipos sí lo lograron la temporada anterior por lo que su público no lleva tanto tiempo esperando por un partido redondo.

Hace unos días Roberto Lago mentaba el tema. «Hace mucho que no logramos un triunfo cómodo por varios goles, y eso se nota mucho. Ya ni lo recuerdo». Precisamente el lateral zurdo, y Michu son los únicos célticos supervivientes de aquella goleada al Cádiz de hace dos años. En aquel partido el Celta llegó al descanso con un 2-0 en el marcador gracias a los tantos de Quincy y Perera. Precisamente este último puso el 3-0 ya en la segunda parte. Después recortaría el ahora bético y jugador odiado por la afición celeste, Dani, que hizo los dos tantos gaditanos, pero Quincy y Jorge Larena sellaron la goleada celeste.

«Sé que Quincy hizo un buen gol, y de los de Jesús no me olvido porque es un buen amigo y todo lo que hace te queda grabado», comenta Lago. El defensa céltico tampoco se olvida del «bonito duelo» que tuvo con Gustavo López que regresaba a Vigo. «Fue un partido cómodo de los que ya no tenemos. Llegábamos los dos en una situación parecida y ellos acabaron descendiendo cuando no parecía que eso pudiese suceder. Por una serie de carambolas acabaron bajando. Esto es lo que tiene la Segunda», comenta el defensa céltico.

A pesar de los cambios de entrenador del Celta, y de sus diferentes búsquedas de jugadores con gol con Dinei, David Rodríguez, Arthuro, Cellerino o Papadopoulos, su incapacidad con la portería contraria se ha mantenido en estas dos últimas temporadas. Entre estos cinco delanteros mencionados, con Eusebio solo han sido capaces de hacer tres goles.

Para explicar estas dificultades el jugador de O Calvario señala que «generamos ocasiones de gol y no las hacemos. Algo pasa porque en los últimos años con un Celta ofensivo, el gol no ha llegado, y eso que siempre hemos contado con buenos delanteros y jugadores de banda que tienen gol. No hay una explicación razonable».

Rivales agazapados

El ofuscamiento celeste se acentúa en los partidos que juega como local. Ahí Lago sí encuentra una justificación ya que «los planteamientos de los equipos que vienen a Vigo nos perjudican mucho. El Celta sale a jugar a cualquier campo de la misma manera, pero los rivales en Balaídos esperan su opción para ganar. Si nos encontrásemos con un partido de cara, con un par de tantos nada más empezar, encontraríamos muchos más espacios, pero los equipos se cierran y es imposible terminar con resultados holgados».

Del Cádiz que perdió en Vigo hace dos años, solo quedan Fleurquin, Enrique, Cristian y Raúl López. Todo lo demás ha cambiado de un equipo que lejos del Carranza se muestra mucho más debil. Los gaditanos han encajado en esta Liga goleadas ante el Castellón (4-1), Girona (4-0), Real Sociedad (4-1), Cartagena (4-1) y Betis (4-0). Sin embargo, para Roberto Lago en esta ocasión el Celta no está para pensar en goleadas y se conformaría con un triunfo pírrico que les devolviese la tranquilidad. «El equipo se tiene que mentalizar de que nos vale un 1-0 en el último minuto y de penalti injusto. No es una final, pero sí que para nuestra cabeza es muy necesario volver a sentirnos ganadores para dejar todo un poquito más tranquilo».