Castigan con 12 partidos por provocar la animosidad del público a un jugador del San Roque lucense que ya se perdió 4 encuentros por una pelea con un rival y estuvo ausente cuatro meses por agredir a un entrenador
24 abr 2010 . Actualizado a las 02:23 h.Todo transcurría con relativa normalidad en el derbi juvenil del lucense barrio de Montirón disputado el pasado fin de semana. El Polvorín y el San Roque, que militan en la Liga Autonómica, se enfrentaban en la última jornada del campeonato. Los primeros necesitaban un triunfo para colarse en la fase de ascenso, objetivo que lograron una vez rematada la competición. Pero cuando mandaban por 1-0, ya en la segunda mitad, Brais Álvarez, futbolista de los visitantes, fue expulsado después de que el árbitro le mostrase la tarjeta roja directa. Acto seguido, el jugador se sacó la camiseta y se dirigió a la grada para encararse con un par de espectadores. Por fortuna, el incidente no pasó a mayores. Eso sí, el Comité de Competición decidió el miércoles aplicarle una sanción de doce partidos de suspensión y 24 euros de multa por «provocar la animosidad del público, obteniendo tal propósito».
La escena contemplada el sábado no era nueva en la temporada para Brais Álvarez. De hecho, el jugador ha perdido varias veces la compostura, circunstancia que lo ha obligado a vivir muchos más encuentros desde la barrera que desde el césped.
Mal pie
Brais Álvarez ha vivido una campaña complicada en su último curso como juvenil. Ya en la primera jornada, en un encuentro contra el Antas, fue castigado con cuatro partidos de suspensión por protagonizar una pelea con un rival, que recibió la misma sanción que el integrante del San Roque. Una vez cumplida la pena, regresó a la actividad. Y de nuevo se vio envuelto en un incidente. En esta ocasión fue con el entrenador del Monterroso. Y entonces la medida fue más drástica. Hubo de pasar unos cuatro meses alejado de los campos.
Hace unas semanas, cumplida la larga sanción, el futbolista regresó a la actividad después de permanecer alrededor de los mencionados cuatro meses alejado de los campos. En su reaparición, fue expulsado de nuevo, esta vez por doble amonestación.
Después de cumplir el correspondiente encuentro de sanción, se volvió a poner a las órdenes de su entrenador para disputar el derbi del pasado fin de semana contra el Polvorín, un duelo siempre especial entre dos equipos que comparten barrio y campo de entrenamiento.
El choque entre las dos escuadras de Montirón tuvo lugar el sábado. En la segunda mitad, Brais Álvarez fue expulsado con tarjeta roja directa. Después de que le fuese mostrada la cartulina, se despojó de la camiseta, la dejó en el suelo y subió a la grada a encararse con un par de espectadores. Varios compañeros trataron de calmarlo, pero el ímpetu del futbolista no se templó hasta que se aproximó a los aficionados que buscaba. Después, con los ánimos suavizados, el jugador se tranquilizó y, un día después, aseguró que no quería jugar más al fútbol.
Carta de libertad
Montero, entrenador del San Roque juvenil, comenta que su discípulo «ha tenido una actitud mejorable esta temporada, porque salta a la mínima». «Sin querer justificar la actitud de Brais», el técnico advierte que «hubo un entrenador cadete del Polvorín que, durante el encuentro del sábado, lo estuvo provocando a lo largo del partido desde la grada. Creo que es una conducta inaceptable en un formador. Pero lo conoce y le buscó las cosquillas».
El jugador finaliza su etapa como juvenil esta temporada. Después del incidente protagonizado el pasado sábado, el club en el que ha permanecido durante todos sus años como futbolista de formación, el San Roque le dará la carta de libertad. Por esta campaña, además, la competición se ha acabó para él en el derbi.