«Cuando hizo lo que hizo el martes, nos dijimos en la grada: 'Dios mío, esto no puede ser real'»
DEPORTES
El martes fui al Camp Nou como una fanática más. Nos dieron día libre en el equipo femenino para que fuéramos todas a animar a los chicos.
Cuando Messi hizo lo que hizo y marcó el cuarto, nos miramos con los de al lado que ni conocíamos, con la boca abierta, y nos dijimos: «Dios mío, esto no puede ser real. Este chico no es normal». Disfruté como una niña pequeña.
Para todos los barcelonistas (y para muchísimos de los que no lo son) Messi es el mejor, es un dios. Es la referencia de todos los niños pequeños que entran en el Barça. Yo con él no he hablado nunca, pero por lo que me comentan en el club, charlas con él, lo ves y es un chico agradable, muy majo. Tendrá algún día malo, como todos, pero por así decirlo no es Cristiano Ronaldo, que parece más prepotente.
Por lo que se dice por aquí Guardiola ha tenido mucho que ver en su explosión como jugador. Lo mima mucho. Se preocupa más de que sea feliz que de exigirle una táctica determinada. Si necesita un día para estar con su familia se lo da, o si necesita llegar más tarde, también. Pep solo quiere que Messi sea feliz fuera del campo para que nos haga a todos muy felices dentro.
Nosotras tampoco es que tengamos mucho trato con los jugadores del equipo masculino, pero entrenamos en los mismos campos y algunas veces nos quedamos a verles. Messi lo hace todo de forma natural. Lo que hizo contra el Arsenal no es que se esfuerce ese día ni nada. No. Le sale así en cualquier entrenamiento. Lo hace todo súper fácil. Los barcelonistas podemos estar contentos. Porque a día de hoy, y al margen de las genialidades de Messi, el Barça es el fútbol. Los demás juegan a otra cosa.